Se eligen alcaldes y concejales de 153 municipios, en un ambiente electoral nulo, sin competencia, sin oposición y sin posibilidad de ser auditado
Este domingo se celebran elecciones municipales en Nicaragua a la medida de Daniel Ortega: sin oposición y con el control total del sistema electoral.“No se les puede llamar elecciones porque son asignaciones de cargos públicos, en este caso municipales”, dice el analista político Eliseo Núñez, para quien este es un proceso “sin garantía, sin posibilidad de ser auditado, y sin capacidad de la ciudadanía para expresarse” que “solo busca cumplir un requisito”.
Estas elecciones municipales se producen exactamente un año después de las elecciones presidenciales en las que Daniel Ortega se reeligió por tercera vez y que fueron calificadas como “una farsa” por la oposición y desconocidas por al menos 40 países de América y Europa.
Para las elecciones de noviembre 2021, el régimen de Ortega encarceló a los siete posibles candidatos presidenciales de la oposición, canceló a tres partidos opositores que mostraron alguna independencia a su control y eligió a un tribunal electoral integrado solo por personas afines a su liderazgo.

Para Eliseo Núñez, Ortega decidió “competir” sin oposición desde las elecciones presidenciales de 2016, cuando sacó de la contienda al PLI, el principal partido opositor. “La oposición fue vedada desde el 2016 con subterfugios primero y luego ya con mano de hierro en el 2021. Ahora, básicamente, no existe oposición desde el año pasado. Los partidos que están ahí pareciera que están compitiendo para rey feo del colegio y no para un cargo público”.
Eliseo Núñez dice que los partidos que juegan como opositores en estas elecciones no tienen capacidad de criticar al Estado por temor a las represalias del régimen.
“Redujeron la campaña, no hay libertad de expresión, vos no podés criticar al gobierno, no hay capacidad de controlar cómo se cuentan los votos, no hay independencia de poderes, no hay estado de derecho mediante el cual se pueda comenzar un proceso que te lleve a repetir o revertir un proceso electoral”, enumera Eliseo Núñez entre las “anormalidades” de estos comicios.

“El sistema democrático está colapsado, el estado de derecho no existe y si otro partido llega a una alcaldía y ellos (Frente Sandinista) deciden quitársela, se la quitan como ocurrió con CxL”, concluye. “Cualquier resultado, incluso uno adverso al Frente Sandinista en algún municipio, solo se puede producir porque fue decidido desde antes por el partido de gobierno”.





