El Gobierno de Honduras, liderado por la presidenta Xiomara Castro, ha propuesto construir una prisión de alta seguridad en las Islas del Cisne, siguiendo el modelo de la histórica Alcatraz en Estados Unidos.
La iniciativa enfrenta críticas por su alto costo estimado en 80 millones de dólares, dificultades logísticas y posibles impactos ambientales. A pesar de la oposición, las autoridades hondureñas avanzan con el proyecto en este remoto archipiélago. La embajadora estadounidense Laura Dogu ha sugerido reconsiderar la viabilidad de la prisión.





