En el año 2023, el Observatorio de Derechos Humanos de las Mujeres registró, a través del monitoreo de medios impresos y digitales, un total de 742 agresiones contra mujeres y niñas. A pesar de una ligera disminución, los feminicidios continúan siendo un problema grave en el país, con 150 mujeres asesinadas hasta julio de 2024, según informó Migdonia Ayestas, coordinadora del Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (ONV-UNAH).
Ayestas detalló que, aunque la cifra de feminicidios ha disminuido un 36% en comparación con el mismo período del año anterior, cuando se registraron casi 200 muertes violentas, la situación sigue siendo alarmante. «Es una preocupación las muertes violentas de mujeres y feminicidios, hasta julio van 150 mujeres asesinadas, lo que evidencia una disminución del 36.9% en comparación al año anterior», expresó.
La coordinadora del ONV condenó la crueldad y la gravedad con las que se cometen estos crímenes, dejando a las familias hondureñas sin una parte vital de su núcleo. Según el ONV, el 62% de las muertes en el país son feminicidios, siendo las parejas o exparejas de las mujeres los principales agresores.
El año 2023 también fue testigo de 742 agresiones contra mujeres y niñas registradas por el Observatorio de Derechos Humanos de las Mujeres, con un 58% de estos delitos siendo contra la vida y un 30% delitos sexuales. Además, el Observatorio documentó 118 agresiones correspondientes a años anteriores, con el caso más antiguo remontándose a 2005 y con el agresor siendo capturado hasta 2023.
De los 427 delitos contra la vida registrados, 386 resultaron en muertes violentas de mujeres y niñas, 18 fueron víctimas de violencia sexual y 75 fueron asesinadas en contextos de masacres. Los departamentos más peligrosos para las mujeres en Honduras durante 2023 fueron Francisco Morazán con 108 casos, seguido de Cortés con 79 y Olancho con 28.
El mes de junio de 2023 fue particularmente trágico, siendo el mes con mayor registro de muertes violentas. Este mes se produjo la masacre en la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), donde 46 reclusas fueron asesinadas. Hasta la fecha, la investigación ha resultado en el enjuiciamiento de nueve reclusas acusadas de asesinato, asociación para delinquir, incendio cualificado y porte ilegal de armas.
A pesar de encontrarse casquillos de balas pertenecientes a armas de la Policía Nacional en el lugar de la masacre, el Estado de Honduras no ha avanzado significativamente en la investigación de las conexiones entre estas estructuras y el crimen organizado, según el reporte del ONV.
La violencia de género sigue siendo un problema acuciante en Honduras, y las autoridades y la sociedad civil deben redoblar sus esfuerzos para proteger a las mujeres y niñas del país. La lucha por la justicia y la seguridad continúa, con la esperanza de que algún día, las mujeres hondureñas puedan vivir sin miedo a la violencia y la muerte.





