El proyecto de tratado aéreo entre Honduras y Cuba continúa generando polémica en el Congreso Nacional. La oposición, liderada por varios partidos, ha manifestado abiertamente su rechazo a la iniciativa, lo que ha desatado una serie de acusaciones y enfrentamientos verbales tanto entre los diputados como desde las filas del gobierno. A pesar de que el tratado está a punto de entrar en su tercer debate, las posturas siguen encontradas, avivando el fuego de la discusión política.
El embajador cubano en Honduras, Juan Roberto Loforte, se sumó recientemente a la controversia al criticar duramente a Edgardo Castro, diputado del Partido Liberal, quien ha sido una de las voces más críticas contra el tratado. Durante el fin de semana, Loforte no dudó en utilizar las redes sociales para arremeter contra Castro, insinuando que su rechazo a la propuesta responde a intereses políticos mezquinos y alineamientos con sectores de derecha.
“Me dan pena los arrepentidos de haber sido de izquierda que acaban agrediendo sin causa ni razón a Cuba y se ponen del lado de la ultraderecha y del imperio por mezquinos intereses políticos. Es seguro que ni siquiera se han tomado la molestia de leer el acuerdo”, publicó Loforte en su cuenta de X (anteriormente Twitter), en una clara referencia a Castro y otros opositores.
No obstante, la desconfianza entre las bancadas opositoras se mantiene. Para algunos sectores, abrir el espacio aéreo con Cuba podría traer consigo riesgos que van más allá del turismo o los acuerdos educativos. El diputado Antonio Rivera, del Partido Nacional, ha sido enfático al advertir sobre las posibles repercusiones de este tratado. En su cuenta de X, Rivera alertó sobre el peligro de que el espacio aéreo hondureño se convierta en un canal para el tráfico de drogas o en una ruta para migrantes irregulares.
“Que nuestro espacio aéreo no sea puente de tráfico de drogas y nuestro territorio no sea puente para migrantes irregulares”, escribió Rivera, prometiendo además que, si el tratado se aprueba, su partido tomará medidas para derogarlo en cuanto tengan la oportunidad, asegurando que Libre no tendrá éxito en las próximas elecciones.
La sociedad civil también ha expresado dudas y preocupaciones, especialmente en cuanto a la insistencia del gobierno en aprobar el tratado sin restricciones adicionales que mitiguen los riesgos señalados.
El proyecto de tratado, que se encuentra actualmente en su tercer debate en el Congreso, busca establecer una serie de incentivos turísticos y comerciales entre Honduras y Cuba, permitiendo la apertura de rutas aéreas internacionales específicas. Aunque el documento consta de apenas dos artículos, su discusión ha ocupado un lugar central en la agenda política reciente, y se espera que las deliberaciones continúen esta semana.
Con el panorama político tan polarizado, el futuro del tratado sigue en el aire. Mientras tanto, la tensión entre los partidos de oposición y Libre no muestra señales de disminuir, dejando claro que la discusión sobre las relaciones con Cuba es, más que un simple acuerdo comercial, un tema que toca fibras políticas profundas en Honduras.





