El asesinato de Gladys Suyapa Flores Cruz es un trágico episodio que se suma a la alarmante cifra de feminicidios en Honduras.
El pasado viernes 25 de octubre, un ataque armado dejó una víctima fatal y a otra en estado crítico en el extremo sur de Comayagüela, Honduras. Gladys Suyapa Flores Cruz, una mujer que se ganaba la vida vendiendo nacatamales, falleció de forma instantánea tras recibir varios disparos en el rostro. Su hija, Rosa Mabel Cruz, también resultó gravemente herida y se encuentra luchando por su vida en el Hospital Escuela, donde permanece con pronóstico reservado.
El ataque ocurrió alrededor de las 4:30 de la tarde en una concurrida acera del bulevar Comunidad Económica Europea, cerca de la colonia América y la aduana del aeropuerto Toncontín. La zona es conocida por su actividad comercial, con numerosos establecimientos y bancos en los alrededores. Según testigos, dos jóvenes armados que se desplazaban en una motocicleta abrieron fuego contra las mujeres antes de huir en dirección a la colonia Flor del Campo.
Una tarde de horror en Comayagüela
En el lugar de los hechos, se vivieron momentos de desesperación. Amigas y vecinas de las víctimas intentaban auxiliar a Rosa Mabel, quien aún mostraba signos vitales. La espera por una ambulancia se prolongó debido al denso tráfico en la zona. Finalmente, la joven fue trasladada en una radiopatrulla de la Policía Nacional, recibiendo atención médica de emergencia en el trayecto hacia el hospital.
Las primeras investigaciones indican que los agresores portaban cascos, lo que dificultó su identificación a través de las cámaras de seguridad cercanas. No obstante, la policía ha obtenido algunas características de la motocicleta utilizada en el ataque y ha iniciado operativos para dar con los responsables. Rosa Mabel Cruz, si logra recuperarse, podría proporcionar información crucial para esclarecer el crimen.
Feminicidios en aumento
Según un informe del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), hasta el cierre de septiembre, al menos 187 mujeres habían sido asesinadas en el país, y en octubre esa cifra ya supera las 200. La violencia armada es el principal medio empleado, con un 59% de los casos atribuidos al uso de armas de fuego.
Los datos proporcionados por el CDM revelan que un 49.2% de los feminicidios ocurrieron en espacios públicos, mientras que el 43.8% tuvieron lugar en los hogares de las víctimas. Además, en el 49.7% de los casos, el agresor era conocido por la víctima, ya sea cliente o persona cercana, y en el 24.1% restante, se trataba de alguien desconocido. Las edades de las mujeres asesinadas oscilaban mayormente entre los 20 y los 49 años.
Un contexto de impunidad
Los feminicidios en Honduras no son un fenómeno aislado, sino parte de un problema estructural vinculado a la violencia de género y la falta de protección efectiva para las mujeres. La gran mayoría de estos crímenes quedan impunes, perpetuando un ciclo de violencia que afecta a miles de familias en el país.
El asesinato de Gladys Suyapa Flores Cruz y las heridas graves sufridas por su hija Rosa Mabel ponen en evidencia la vulnerabilidad de las mujeres en Honduras, incluso mientras se dedican a actividades cotidianas para ganarse la vida. El entorno de inseguridad y el riesgo constante son una realidad para muchas mujeres en el país, y el caso de esta familia resalta la urgente necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y protección.
Investigación en curso
Las autoridades han intensificado la búsqueda de los responsables, aunque hasta el momento no se han hecho arrestos. La Policía Nacional ha asignado elementos para resguardar a Rosa Mabel en el hospital, con la esperanza de que su testimonio pueda ayudar a identificar a los atacantes. Sin embargo, el camino hacia la justicia será largo y difícil, dada la alta tasa de crímenes sin resolver en el país.
Con la muerte de Gladys y el crítico estado de su hija, se suma una nueva tragedia a la lista de feminicidios en Honduras, dejando una profunda herida en la comunidad y subrayando la necesidad de tomar medidas contundentes para frenar la violencia que sigue arrebatando vidas.





