La inversión extranjera directa (IED) en Honduras atraviesa por uno de sus momentos más críticos, con una disminución significativa que está afectando no solo el dinamismo económico, sino también el empleo en el país. Al tercer trimestre de 2024, el Banco Central de Honduras (BCH) reportó flujos de capitales externos por un total de 590.7 millones de dólares, una caída de 172.5 millones en comparación con los 763.2 millones registrados en el mismo período del año anterior. Este retroceso representa una disminución del 22.6%.
Evolución y caídas trimestrales
En los primeros tres meses de 2024, la inversión extranjera directa alcanzó 428.5 millones de dólares, pero cayó drásticamente a 41.6 millones en el segundo trimestre. Aunque hubo una leve recuperación en el tercer trimestre, alcanzando 120.6 millones de dólares, estas cifras siguen estando por debajo de las registradas en 2023.
En contraste, en 2023, los flujos de inversión extranjera alcanzaron 1,076.4 millones de dólares, mientras que en 2022 sumaron 920.3 millones. Esta tendencia a la baja genera preocupación sobre el cierre de 2024, ya que las fuentes del BCH anticipan que los flujos serán significativamente menores en comparación con los acumulados del bienio anterior.
Sectores más afectados
Por sector económico, “Actividades financieras y de seguros” se posiciona como el rubro con mejores resultados, acumulando 383.9 millones de dólares, lo que representa el 65% del total de la IED. Sin embargo, la industria manufacturera, que generó 119.8 millones, muestra una desaceleración significativa.
Desempleo, un efecto colateral
La contracción de la IED tiene repercusiones directas en el mercado laboral hondureño. Con menos recursos destinados a proyectos de infraestructura, manufactura y tecnología, las oportunidades de empleo han disminuido considerablemente, afectando especialmente a los sectores más vulnerables.
Según expertos económicos, esta situación agrava el índice de desempleo en un país donde el acceso a trabajos formales ya es limitado. La falta de inversiones genera un efecto en cadena: menos empleo, menor consumo interno y, finalmente, un crecimiento económico debilitado.
Llamados a la acción
Organismos como el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) han instado al gobierno a priorizar la inversión en el Presupuesto General para 2025, con el fin de incentivar la llegada de capital extranjero y reactivar el mercado laboral. Además, recomiendan generar un clima de negocios favorable que fomente la confianza de los inversionistas.
El panorama actual evidencia la necesidad de acciones concretas que permitan revertir esta tendencia negativa. Sin un esfuerzo conjunto entre el sector público y privado, el impacto del desempleo seguirá siendo un desafío mayúsculo para Honduras.





