Tras varios días de paralización debido a la creciente ola de extorsiones
San Pedro Sula, Honduras – Esta medida fue tomada luego de recibir promesas por parte de las autoridades locales de proporcionar resguardo policial tanto a conductores como a pasajeros.
El cobro del llamado “impuesto de guerra” ha golpeado severamente al sector transporte en Honduras, generando temor y paralizando rutas enteras. En el caso de la ruta 7, los conductores denunciaron que han sido amenazados de muerte por grupos criminales si no cumplían con los pagos exigidos. Sin embargo, la intervención de las autoridades, aunque tardía, les ha brindado una esperanza temporal de seguridad.
“Nos dijeron que nos prestarán elementos de seguridad para evitar la delincuencia. También se resguarda a los pasajeros, y nos escoltarán hasta nuestras casas para evitar ser perseguidos”, manifestaron los conductores, quienes aún expresan temor por sus vidas.
En muchos casos, las promesas de seguridad han sido insuficientes o de corta duración, dejando a los trabajadores expuestos nuevamente a las amenazas de los delincuentes.
La ruta 7, una de las más transitadas de San Pedro Sula, presta un servicio vital para la población, especialmente para quienes dependen del transporte público para movilizarse diariamente. Sin embargo, el temor de los transportistas aún está latente. “Reanudamos operaciones porque la gente necesita el servicio, pero no estamos tranquilos”, aseguraron.
El auge de las extorsiones en Honduras ha afectado no solo al sector transporte, sino también a comerciantes y ciudadanos en general. Esta situación refleja la profunda crisis de seguridad que enfrenta el país, donde grupos criminales imponen su dominio a través del terror y la violencia.
Mientras tanto, la población espera que el servicio de transporte público se mantenga activo y seguro, ya que depende de él para su rutina diaria.





