2024 un saldo alarmante: 619 niños, niñas y jóvenes asesinados de manera violenta.
Tegucigalpa, Honduras – Enero 22, 2025
Honduras atraviesa un momento crítico marcado por una violencia desmesurada que ha dejado en 2024 un saldo alarmante: 619 niños, niñas y jóvenes asesinados de manera violenta. Este fenómeno, que equivale a un promedio de 50 muertes al mes, ha encendido las alarmas sobre la ineficacia de las estrategias implementadas para combatir la violencia y proteger a la población más vulnerable.
La situación actual pone de manifiesto la debilidad del sistema de protección nacional y resalta la urgencia de revisar y reforzar las políticas públicas destinadas a la infancia y la juventud. Así lo expresó Ana Calderón, representante de la Red de Instituciones por los Derechos de la Niñez (Coiproden), quien afirmó que “la alta incidencia de muertes refleja un sistema que necesita fortalecerse”.
Historias que conmocionan al país
El 14 de diciembre, en una quebrada del municipio de Sabá, departamento de Colón, fue hallado el cuerpo desmembrado de una niña de apenas seis años. Días después, el 26 de diciembre, una adolescente de 13 años que había sido reportada como desaparecida en el departamento de Cortés fue encontrada sin vida. Estos casos, entre cientos, exponen la crueldad y la desprotección que enfrentan los menores en el país.
Factores que perpetúan la violencia
La crisis tiene raíces profundas en la impunidad, la corrupción, la pobreza, el crimen organizado y el narcotráfico. Uno de los problemas más alarmantes es el reclutamiento forzado de niños y jóvenes por parte de grupos criminales, una práctica que vulnera sus derechos fundamentales y los expone a una violencia extrema.
“El Estado y la sociedad civil tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de las leyes que protegen a esta población vulnerable”, afirmó Calderón, quien también abogó por una asignación adecuada de recursos al Consejo de Prevención de Violencia hacia la Niñez y Juventud (Coprev). Según ella, es vital abordar las causas estructurales de la violencia y diseñar estrategias de prevención efectivas.
Falta de resultados contundentes
Cándida Maradiaga, coordinadora de la Defensoría de la Niñez del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), describió la situación como “crítica” y lamentó que la estrategia de seguridad no esté logrando resultados significativos. “Cada año aumentan las muertes porque no hay una respuesta contundente por parte del Estado para implementar una estrategia preventiva”, declaró.
Maradiaga también enfatizó la normalización de la violencia en el país y la falta de acción de las autoridades para enfrentar un problema que requiere una respuesta multidimensional.
En un país donde el promedio diario de homicidios oscila entre 10 y 13, según cifras oficiales, la violencia no discrimina edad ni género. Sin embargo, las cifras devastadoras de niños y jóvenes asesinados son un recordatorio doloroso de que mucho queda por hacer para garantizar un futuro digno y seguro para la nueva generación en Honduras.





