La cartera crediticia en el sistema bancario de Honduras experimentó una desaceleración significativa en el segundo semestre de 2024, atribuida directamente al incremento en la tasa de interés activa. Este fenómeno, evidenciado en los informes de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), el Banco Central de Honduras (BCH) y la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (Ahiba), ha generado preocupación en diversos sectores económicos.
Ajustes en la Tasa de Política Monetaria y su impacto
La disminución en la colocación de nuevos créditos comenzó a hacerse evidente en agosto de 2024, cuando el Banco Central de Honduras realizó el primer ajuste a la Tasa de Política Monetaria (TPM), elevándola del 3% al 4%. Esta medida, adoptada con el objetivo de contener la inflación y estabilizar la economía, tuvo como consecuencia inmediata un aumento en la tasa de interés activa, lo que encareció el acceso al crédito para consumidores y empresas.
Posteriormente, en un segundo ajuste, la TPM subió de 4% a 5.75%, acumulando un incremento total de 275 puntos básicos en el año. Esta decisión impactó directamente en el saldo de la cartera crediticia, limitando la capacidad de endeudamiento de los hondureños y reduciendo el dinamismo en la colocación de préstamos entre julio y diciembre de 2024.
Reacción del sector bancario y expectativas futuras
Analistas financieros y expertos en políticas monetarias ya habían anticipado que estos ajustes en la TPM se reflejarían en un incremento de las tasas de interés, tanto activas como pasivas. Como resultado, se esperaba una contracción en la demanda de créditos, un fenómeno que ahora se confirma con los datos oficiales.
El encarecimiento de los préstamos ha afectado tanto a personas naturales como a empresas, las cuales han optado por postergar inversiones y reducir su exposición al endeudamiento. A pesar de ello, las instituciones bancarias han implementado estrategias para mitigar los efectos de la desaceleración crediticia, como la ampliación de plazos y la flexibilización en las condiciones de ciertos productos financieros.
De cara al futuro, el comportamiento de la cartera crediticia dependerá en gran medida de la evolución de la política monetaria y de las condiciones macroeconómicas del país.





