Tegucigalpa, Honduras – En un contexto político marcado por el debate sobre la permanencia del tratado de extradición entre Honduras y Estados Unidos, el precandidato presidencial del Partido Liberal, Jorge Cálix, ha expresado su firme postura en contra de su eliminación, argumentando que dicha acción solo contribuiría a incrementar el narcotráfico y la impunidad en el país.
La extradición de hondureños vinculados a delitos de narcotráfico, corrupción y crimen organizado ha sido una herramienta clave en la lucha contra estos flagelos desde que el tratado entró en vigencia en 2012. Sin embargo, recientes propuestas de algunos sectores políticos buscan derogar este acuerdo, lo que ha generado un intenso debate tanto en el ámbito político como en la sociedad civil.
«Un retroceso en la lucha contra el crimen»
Jorge Cálix, una de las figuras emergentes dentro del Partido Liberal, ha manifestado su preocupación ante la posibilidad de que Honduras elimine este tratado. En declaraciones a medios de comunicación, el precandidato advirtió que la falta de un mecanismo de extradición generaría un ambiente propicio para el fortalecimiento de estructuras criminales.
«Si eliminamos el tratado de extradición, lo que estamos haciendo es enviar un mensaje claro a los criminales de que Honduras es un país seguro para ellos. La impunidad se multiplicará y el narcotráfico seguirá expandiéndose sin control», afirmó Cálix.
El político liberal enfatizó que la extradición ha permitido la captura y el enjuiciamiento de figuras clave del narcotráfico que operaban en el país con total impunidad. Desde su implementación, varios hondureños han sido entregados a la justicia estadounidense, incluidos exfuncionarios y líderes del crimen organizado. Según Cálix, revertir esta política significaría regresar a un escenario donde estos grupos operaban con total libertad dentro del territorio nacional.
Consecuencias para la seguridad y la justicia
Los efectos de eliminar el tratado de extradición no solo afectarían la lucha contra el narcotráfico, sino que también tendrían repercusiones en el sistema de justicia hondureño. Según Cálix, las instituciones judiciales del país aún enfrentan enormes desafíos en términos de independencia y capacidad operativa para juzgar a criminales de alto perfil.
«No podemos caer en la trampa de creer que Honduras está lista para enfrentar estos casos sin apoyo internacional. Nuestro sistema de justicia aún tiene falencias estructurales que hacen que muchos casos se queden en la impunidad. Necesitamos cooperación y mecanismos que nos ayuden a fortalecer nuestra lucha contra la corrupción y el crimen», enfatizó.
Además, alertó que la eliminación de la extradición podría deteriorar aún más la relación entre Honduras y Estados Unidos, país que ha sido un aliado clave en la lucha contra el narcotráfico y que ha invertido recursos en fortalecer la seguridad en la región. Cálix indicó que cualquier decisión en este sentido debería tomarse con una visión de Estado y no con fines políticos o intereses particulares.

Cálix subrayó que su compromiso es con la construcción de un país donde la justicia prevalezca y donde se reduzca la influencia del crimen en la política y la economía.
«No podemos permitirnos dar pasos atrás en la lucha contra el narcotráfico y la impunidad. Honduras necesita fortalecer su institucionalidad, no debilitarla. Si queremos avanzar, debemos trabajar en mejorar nuestro sistema de justicia y garantizar que los criminales no encuentren refugio en nuestro país», concluyó.

A medida que se acercan las elecciones primarias y generales en Honduras, el tema de la extradición y la lucha contra el crimen organizado se perfila como un eje central del debate político. La postura de Jorge Cálix refleja una visión de continuidad en los esfuerzos por combatir el narcotráfico mediante la cooperación internacional, contrastando con sectores que buscan replantear estos acuerdos.
En un país donde la violencia y la corrupción han sido obstáculos históricos para el desarrollo, la discusión sobre el tratado de extradición será un factor determinante en la configuración del panorama electoral y en la definición del futuro de la seguridad y la justicia en Honduras.





