La inseguridad en el departamento de Olancho dejó ayer un saldo de tres personas muertas a balazos, uno en Juticalpa y dos en Concordia, que evidencian el alarmante aumento de la violencia en esta región de Honduras.

Uno de los episodios violentos se registró en la comunidad de Santa Inés, en el municipio de Concordia, donde ultimaron los hermanos Pablo y Dimas Padilla.
Ambos, fueron acribillados a tiros supuestamente por enemistades personales, según confirmaron autoridades de la Policía Departamental.
Estos hechos se suman a la trágica muerte de un menor en Concordia durante el fin de semana, en un incidente aún por esclarecer, que sumó al vacío de paz en un pueblo conocido por su relativa tranquilidad.
Por otra parte, en la colonia Lobo Sosa, en la calle que conduce a la residencia del expresidente Porfirio Lobo, un joven de aproximadamente 26 años sufrió un ataque armado mientras circulaba en bicicleta.
Desde un vehículo en marcha, dispararon en múltiples ocasiones, causando su fallecimiento instantáneo. La víctima, hasta la tarde de ayer no había sido identificada. Vestía una camisa roja y pantalón de mezclilla. Su cuerpo quedó en la cuneta de la carretera y fue trasladado a la morgue capitalina para los exámenes correspondientes.

La violencia en Olancho, que en los últimos meses ha registrado numerosos episodios similares en diversos municipios, refleja la crisis de seguridad que enfrenta Honduras.
La falta de presencia policial y la limitada capacidad de control en zonas rurales mantienen a muchas comunidades en la zozobra, mientras las autoridades luchan por restablecer la paz y la tranquilidad en uno de los departamentos más extensos y menos vigilados del país.





