Caracas, 21 de agosto de 2025. – La Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela (VAU), con sede en Bogotá, reactivó este jueves sus advertencias a ciudadanos estadounidenses para que eviten viajar o permanecer en Venezuela, en medio de un repunte de fricciones diplomáticas y militares entre ambos países.
La recomendación, que se mantiene desde 2019 cuando Washington retiró a todo su personal diplomático del país caribeño, fue nuevamente difundida a través de la cuenta oficial del VAU en la red social X, recordando los riesgos que enfrentan los estadounidenses dentro del territorio venezolano.
El comunicado insiste en que cualquier ciudadano o residente de Estados Unidos que ingrese a Venezuela podría exponerse a detención ilegal, tortura, secuestro, terrorismo, prácticas policiales arbitrarias, delitos violentos y disturbios civiles.
Escalada en el Caribe
El refuerzo de la advertencia llega apenas horas después de que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declarara que Washington está dispuesto a “usar todo su poder” para detener el flujo de drogas hacia su territorio. Sus palabras se dieron tras el despliegue de tres buques militares con 4.000 soldados en aguas del Caribe, cerca de las costas venezolanas.
La medida, calificada como un acto de “intimidación” por Caracas, ha profundizado el choque entre el Gobierno de Donald Trump y el de Nicolás Maduro. Mientras Washington justifica la operación como parte de sus esfuerzos antidrogas, Caracas asegura que se trata de una “provocación” que amenaza la paz y la estabilidad regional.
Una advertencia con historia
La alerta de no viajar a Venezuela no es nueva. Desde marzo de 2019, tras la salida del personal diplomático estadounidense del país, el Departamento de Estado catalogó a Venezuela como un destino de “máximo riesgo”. Desde entonces, las advertencias se han mantenido y, con cada incremento de la tensión bilateral, Washington refuerza el mensaje a sus ciudadanos.
La crisis política, económica y social que atraviesa Venezuela, sumada a los señalamientos de Washington sobre presuntos vínculos de altos funcionarios con el narcotráfico, han sido factores determinantes para mantener este nivel de advertencia.
Perspectiva regional
La nueva escalada diplomática no solo afecta las relaciones bilaterales, sino que también genera preocupación en los países vecinos. Analistas advierten que la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe puede derivar en un escenario de mayor polarización política en América Latina, con gobiernos divididos entre quienes respaldan las acciones de Washington y quienes se alinean con Caracas.
Con este nuevo capítulo de tensiones, el Caribe vuelve a convertirse en un punto estratégico y delicado dentro del tablero geopolítico hemisférico, donde el tema del narcotráfico se entrelaza con disputas de soberanía y poder.





