Tecnología de punta, pero sin encender: Palmerola y el abandono de su infraestructura crítica
Comayagua, Honduras – Desde su apertura en 2021 como reemplazo del viejo Aeropuerto Internacional Toncontín, Palmerola se erigió como símbolo de modernización y visión estratégica para la aviación hondureña. Sin embargo, hoy ese potencial está sofocado: los sistemas de navegación aérea—radares, torre de control, luces de pista, balizamiento y más—siguen inoperativos, a pesar de haber sido instalados con tecnología de última generación.
“Obras abandonadas desde 2022”
Erick Spears, presidente del Consejo de Administración de Palmerola International Airport (PIA), denuncia que los equipos avanzados llevaban dos años inactivos. Insiste en que, aunque el Estado los recibió legalmente entre 2022 y 2023, nunca cumplió con transferírselos al operador del aeropuerto, violando cláusulas contractuales.
Spears advierte que esta demora representa una amenaza directa a la seguridad aérea y obstaculiza la obtención de la certificación internacional del aeródromo. Mientras tanto, las aerolíneas deben sobrevolar Tegucigalpa para usar el sistema de navegación de Toncontín, lo que incide en costos operativos innecesarios.
Obras finalizadas, pero sin entregar
Según El Heraldo, varias infraestructuras críticas—como la torre de control, luces de pista, Navaids y planta de tratamiento de aguas—fueron completadas y entregadas formalmente al Estado, pero el traspaso al consorcio operador lleva dos años en espera. Tampoco se ha respetado el plazo contractual de entrega de 24 meses tras la toma de posesión.
La torre, por ejemplo, tuvo un costo superior a los 10 millones de dólares y fue inaugurada en abril de 2022. Aun así, Palmerola sigue usando sistemas provisionales.
Alarma internacional desde Estados Unidos
El excongresista estadounidense Matt Gaetz alzó la voz al denunciar públicamente que la base aérea Soto Cano, compartida con Palmerola y usada por tropas estadounidenses, Criticó que los modernos radares y luces permanezcan apagados.
Gaetz incluso sugirió que la decisión de no activar los sistemas podría estar motivada por tensiones geopolíticas, en medio de una creciente influencia de China en Honduras desde el gobierno de la presidenta Xiomara Castro.





