San Pedro Sula, Honduras – 8 de febrero de 2026.
Lo que debía ser un clásico más del fútbol hondureño —el enfrentamiento entre Marathón y Real España correspondiente a la jornada 4 del Clausura 2026— terminó dejando una de las declaraciones más polémicas de la temporada y un fuerte impacto institucional en la Liga Nacional de Honduras.
El argentino Pablo Hernán Lavallén, director técnico del Marathón, no solo vivió una derrota dolorosa (1-0) ante su histórico rival en el llamado clásico sampedrano, sino que desató una profunda crítica contra el arbitraje y la conducción del fútbol nacional que promete traer consecuencias.
Un partido marcado por la polémica arbitral
El duelo, disputado en el Estadio Olímpico de San Pedro Sula, estuvo envuelto en controversia desde los minutos finales. Marathón vio cómo una acción que terminó en gol fue anulada por una decisión arbitral muy discutida, y en los últimos instantes el juez central sancionó un penal que terminó decidiendo el encuentro.
Tras el silbatazo final, Lavallén —quien ya fue expulsado dentro del campo por reclamar airadamente al cuerpo arbitral, encabezado por Jefferson Escobar— se dirigió de inmediato a la terna con su teléfono móvil en mano, intentando mostrar la supuesta validez del gol que le anularon.
Pero esa confrontación fue solo el preludio de lo que vendría minutos después: una conferencia de prensa incendiaria en la que el estratega argentino descargó su frustración con declaraciones que rápidamente explotaron en redes y medios deportivos.
«Me cansé de que me roben» — la contundente denuncia de Lavallén
Con voz firme y gesto indignado, Lavallén fue directo en sus críticas: acusó al arbitraje de hacer decisiones que arruinan partidos, campeonatos e incluso el desarrollo del fútbol hondureño. Para el técnico, estas acciones no son errores aislados sino una conducta recurrente que ha costado goles, puntos e incluso títulos a su equipo.
“Basta por el fútbol hondureño. Esta gente hace que el fútbol hondureño sea mediocre. Esta gente hace que el fútbol hondureño no vaya a un Mundial. Esta gente es la que hay que remover del fútbol hondureño porque es incapaz, o peor aún, porque actúa de forma premeditada o parcial”, señaló Lavallén con dureza.
El técnico también llamó a los medios a no guardar silencio y a exponer públicamente los errores arbitrales, para que no se sigan repitiendo temporada tras temporada. “Yo no estoy dispuesto a callarme”, afirmó, recordando que su directiva y sus jugadores exigen excelencia en cada partido.
Consecuencias disciplinarias para el estratega del «Verde»
Las palabras de Lavallén podrían traerle serias consecuencias. Según el Código de Disciplina de la Federación Nacional de Fútbol de Honduras (FFH), enfrentarse físicamente a los árbitros y realizar expresiones públicas que menosprecien a oficiales de partido son consideradas infracciones graves.
En concreto:
-
Por confrontar a los árbitros en el campo: Lavallén arriesga una sanción automática de tres partidos de suspensión por conducta antideportiva.
-
Por sus declaraciones públicas contra el arbitraje y la dirigencia: la normativa contempla al menos cuatro encuentros de sanción y la prohibición de acceso a estadios por el mismo periodo, además de posibles multas económicas.
De concretarse estas medidas, el entrenador se perdería varios compromisos clave del Marathón en el inicio del Clausura, y la Liga afrontará el debate sobre la libertad de expresión versus el respeto institucional dentro del fútbol hondureño.
¿Un síntoma de algo más profundo?
Las críticas de Lavallén no solo se dirigieron hacia los árbitros, sino también hacia los procesos y estructuras que, en su opinión, impiden el crecimiento futbolístico de Honduras. Para él, situaciones como esta —donde decisiones arbitrales son determinantes en ritmo y resultado del torneo— reflejan una mala praxis que ha hecho que la liga sea mediocre y que selecciones nacionales no alcancen metas internacionales.
Su postura ya había tenido antecedentes en otros momentos de la temporada pasada, cuando Lavallén también pidió la implementación de herramientas tecnológicas como el VAR para evitar errores controversiales.
Reacciones y próximos pasos
Hasta el momento, ni la Comisión Nacional de Disciplina de la FFH ni la Comisión de Árbitros han emitido una declaración oficial sobre las protestas de Lavallén o los posibles castigos que enfrentará el entrenador. Tampoco se ha conocido una réplica concreta de los árbitros involucrados. Las semanas siguientes serán claves para determinar si estas críticas generan un debate más profundo sobre la regulación, preparación y transparencia del arbitraje en Honduras.
Para los aficionados, dirigentes y actores del fútbol catracho, el caso de Pablo Lavallén se ha convertido en uno de los temas más comentados de la temporada —y posiblemente un punto de inflexión en el debate sobre la calidad y justicia del deporte más popular del país.






