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Lula da Silva pretende no entrar voluntariamente a prisión.

Fuentes cercanas a Luiz Inácio Lula da Silva afirman que el expresidente brasileño aún no ha decidido si se entregará hoy a la justicia como le exige la histórica orden de prisión que ayer emitió el juez Sergio Moro. A las cinco de la tarde, hora de Brasilia (diez de la noche, hora peninsular española, tres de la tarde, hora de México) se acaba el plazo para que el exmandatario se presente en los juzgados de Curitiba para comenzar los 12 años de su condena por corrupción. Él, sin embargo, se encuentra en São Paulo, sede de su antiguo Sindicato Metalúrgico, arropado por sus seguidores y amigos, y preparando un discurso de despedida que debería pronunciar esta mañana. Después, prosiguen las fuentes, empleará sus últimas horas en libertad para negociar con la policía de ese Estado cómo será el primer ingreso en la cárcel de un expresidente en la historia de Brasil.

Su defensa, por su parte, ha presentado un nuevo recurso ante el Tribunal Superior de Justicia (STJ) para frenar el inminente ingreso en prisión del exlíder sindical, confirmaron a Efe fuentes del despacho de abogados.

Los abogados cuestionan el decreto de prisión expedido por Moro al asegurar que contradice la sentencia proferida por el tribunal en segunda instancia que en enero aumentó su condena de nueve a doce años de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero.