Noticia internacional Politica internacional

A tiro limpio se dispersan las manifestaciones populares de Venezuela

VENEZUELA

Nicolás Maduro: «El primer defensor de los colectivos soy yo»

Documentos gráficos confirman la participación a tiro limpio en la represión y dispersión de las manifestaciones espontáneas en las zonas populares de Venezuela

Nicolás Maduro reunido con miembros de su gabinete. AFP

Nicolás Maduro disculpó de nuevo a los llamados colectivos, paramilitares chavistas, pese a los documentos gráficos que confirman su participación a tiro limpio en la represión y dispersión de las manifestaciones espontáneas en las zonas populares de Venezuela. El ‘hijo de Chávez’ criticó a la oposición por «demonizar» a los ultras chavistas, incluso se colocó al frente de este brazo armado de la revolución, pese a las críticas de dentro y fuera del país tras las últimas agresiones: «El primer defensor de los colectivos soy yo. Los colectivos están formados por gente buena, gente patriota, gente sacrificada. Defienden la paz en sus barrios. Son colectivos que practican el cristianismo puro. En el siglo XXI, el cristianismo puro se llama chavismo».

El jefe revolucionario irrumpió en el programa televisivo de su número dos, Diosdado Cabello, para hacer apología de este grupos armados, «que desde que empezó la revolución producen arroz, yuca, ñame (parecido a la batata), crían animales, producen leche, carne, jabón para lavar y jabón para bañarse». La revolución cuenta con grupos comunales que sí forman parte del disminuido aparato productivo del país, pero buena parte de estos colectivos son organizaciones criminales que no sólo actúan con licencia para matar, sino que también son uno de los eslabones en la cadenas de la corrupción.

«¡Adelante colectivos, levantar la cara, levantar la moral!En un solo esfuerzo unitario, garantizar la paz de todo el país», añadió Maduro, quien desde hace dos semanas ha reiterado una y otra vez su apoyo absoluto a estos paramilitares.

Maduro, que enfrenta el colapso eléctrico provocado por la desinversión, corrupción y pésima gestión del sistema eléctrico nacional, aprovechó para incluir a los milicianos en su plan represivo, al invitarles a que se «juramenten en armas» a mitad de mes. «He puesto en situación de alerta a las unidades militares del país, máxima alerta. Tenemos que estar preparados porque esta guerra la decidió hacer Donald Trump, presidente de EEUU, esta guerra contra el pueblo», remachó.

REPRESIÓN DE LAS PROTESTAS

Las imágenes del fin de semana pasado durante las protestas en las inmediaciones del Palacio presidencial de Miraflores han recordado a Venezuela que los paramilitares chavistas están dispuestos a todo para mantener en el poder a su presidente. Exhibiendo impunidad con armas cortas y largas y sumando connivencia con las fuerzas policiales, dispararon y golpearon a los manifestantes, provocando heridos no sólo en Caracas, también en el interior del país. La oposición denunció la muerte de una mujer de 70 años en Zulia, estado fronterizo con Colombia, en otro episodio de represión protagonizado por estas brigadas de choque.

El chavismo utiliza a los grupos paramilitares para reprimir las protestas ciudadanas en zonas populares por la falta de energía eléctrica y de agua. Se trata de activistas radicales, antiguos miembros de fuerzas de seguridad o vinculados con organismos gubernamentales, armados por el Estado. Durante las protestas de 2014 y 2017, estos paramilitares protagonizaron varios de los asesinatos, como el de Génesis Carmona, Miss Turismo del estado Carabobo o del español Wilmer Carballo.

Estas brigadas de choque del chavismo plantaron cara en su día al general Miguel Rodríguez Torres, ministro de Interior de Maduro durante las protestas de 2014. José Odremán, líder del colectivo 5 de Marzo, y dos de sus hombres fallecieron en un enfrentamiento con policías en Caracas. En el pulso posterior, los paramilitares forzaron el cese del militar más cercano a Hugo Chávez, quien incluso dirigió el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). Rodríguez Torres permanece hoy encarcelado, acusado de traición a la patria.

«No se les puede llamar colectivos, son grupos paramilitares financiados por el régimen», acusó Juan Guaidó, presidente encargado, que el lunes pasado fue hostigado por ellos. Los ultras lanzaron gases lacrimógenos a sus seguidores y dispararon al aire en las cercanías de la tarima del líder opositor. El Parlamento les ha declarado oficialmente grupos terroristas, «amparados por los usurpadores para reprimir al pueblo venezolano».

Los obispos venezolanos también repudiaron «la irresponsable llamada a los colectivos a reprimir la gentecuando reclama sus derechos fundamentales». Naciones Unidas, OEA, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y ONG locales, como Provea y Foro Penal, coinciden en sus denuncias contra los paramilitares.