El menor, que vestía un pantalón blanco y una camisa roja, pasó una verdadera odisea para lograr dan con la lápida de su madre, ya que todas eran casi iguales.

Después de varios minutos de búsqueda y cuando más convencido estaba de que no la lograría encontrar, dio con una tumba que, gracias al nombre de su madre marcado, logró identificar.