Otto Martín Wolf
Tomado de la leyenda bíblica y casi exactamente igual al título de un artículo que escribí cuando otra pareja de hermanos presidenciales también pusieron en vergüenza a Honduras al descubrirse sus relaciones secretas con capos mafiosos del narco.
Analicemos parte de lo que se ha dicho oficialmente al respecto y veamos hasta dónde se nos cree tontos e ingenuos y cuán cerca está la sabiduría popular de la verdad.
Una encuesta realizada un par de días después de que se divulgara el narcovideo arroja una respuesta contundente: Un 94% ciento de todos los hondureños creen que el hermano No. 1 sabía en lo que andaba el hermano No.2.
Cómo no se lo iba a decir? Es imposible.
Como tampoco es imposible que no entendamos que las declaraciones del hermano No. 2 pidiéndole perdón al hermano No. 1 por no haberle dicho quiénes les estaban dando esa millonada no sean otra cosa que un burdo intento de ponerlo a salvo.
A menos que haya decidido quedarse con todo el dinero y no entregarle la mitad al comandante.
Pero, el solo hecho que el hermano No. 2 decidiera reunirse con gente del narco es suficiente para mostrarnos la condición moral prevaleciente en la alta dirigencia de campaña presidencial.
¿Aceptó el dinero? Posiblemente sí.
Qué triste pero no tenemos motivos para dudar de la palabra de los narcos, al menos ellos son delincuentes reconocidos y no políticos de carrera buscando financiamiento en el tambo de la basura y haciéndose pasar por honrados e intachables ciudadanos.
También el criterio general de acuerdo a la encuesta mencionada -y la lógica más elemental- nos da toda la razón para pensar que las declaraciones de la Embajadora de los USA fueron utilizadas como pretexto burdo para poner a salvo de una posible extradición al Hermano No. 2 y quizá a otros miembros de la familia presidencial.
Acaso se castiga a los USA al no enviar delincuentes a su sistema judicial?
Noup! Somos nosotros los que quedamos fregados con esa lacra dirigiendo sectores de la política y el gobierno, esa es la verdad.
La actitud al eliminar el Tratado de Extradición es similar a la del niño que por enojo decide no comer “para castigar a sus padres”.
El poco asomo de justicia que tenemos en lo referente al narco se debe a ese Tratado, es el único pequeño freno que existe.
Sigamos con las deducciones; Si el hermano No.2 en realidad le comunicó al hermano No. 1 sobre su reunión con los narcos, verdad que para quien está buscando dirigir el poder de la nación sería una real obligación moral denunciar lo que estaba ocurriendo?
Pero se guardó silencio en todas las partes y sólo por la exposición pública del narco video es que nos enteramos.
De lo contrario era un secreto entre ellos – los hermanos – y quizá parte del resto de la parentela involucrada en la campaña política.
Nadie dijo nada, las razones son más que obvias.
¿Fue esa la única reunión? También solicitaron, negociaron y aceptaron ayuda de otros grupos de delincuentes?
Ojo a lo que contesten, se comenta que existen otros videos, inclusive uno que incluye al “Capo de tuti le Capo” en aquél momento: el mismísimo Chapo Guzmán.
No somos un narco Estado, el canciller puede estar tranquilo en ese aspecto, pero lo que SÍ tenemos es un narco gobierno y eso es peor.
No “nos están poniendo” como narco estado, es nuestro propio gobierno quien lo está haciendo.
Las personas que nos están gobernando tienen -o han tenido- relaciones económicas con narcotraficantes locales e internacionales, el narco está infiltrado (pagado) a la cúpula del gobierno.
El dinero proveniente del narco sirvió para llegar al poder, la escalera de ascenso está llena de lodo.
¿Nos vamos a quedar así?
Tendremos que esperar un cambio de gobierno (como sucedió con el anterior) para que la justicia norteamericana se haga cargo de lo que en realidad es nuestra obligación?
Hay tanto que comentar sobre esta nueva vergüenza que me alejé del título.
La verdad nadie es guardián de su hermano, pero en el caso de quienes nos gobiernan deberían serlo.






