Donde el declive del socialismo del siglo XXI comenzó
En Honduras se dieran los eventos políticos más estremecedores de su historia moderna: por orden judicial el presidente Manuel Zelaya fue depuesto de su cargo luego de innumerables violaciones a la ley, así como por desacato a la Corte Suprema de Justicia cuando pretendía instalar una Asamblea Nacional Constituyente que aboliría todos los poderes del Estado casi de un plumazo, y con ello, como era evidente para todos, el socialismo del siglo XXI sería prácticamente el norte que dirigiría los destinos de Honduras.
Nadie creía que era posible derrumbar a un sólido sistema político como el que en ese tiempo lideraba Hugo Chávez, pero se hizo, y se demostró que no eran infalibles, y los tiranos se dieron cuenta que su castillo de naipes comenzaba a caer.
El socialismo del siglo XXI fracasó y vive su ocaso
Hoy, nueve años después, vemos como ese efecto que comenzó en Honduras tiende a repetirse en cada país, gobernado por políticos seguidores de la doctrina nacida en Cuba se ha multiplicado el efecto negativo al socialismo del siglo XXI, ya que ha salido a flote toda la sarta de corrupción que los “Robin Hood” modernos lograban crear.

Venezuela vive, diplomáticamente hablando, una realidad muy distinta a la de hace nueve años, ya que en la nueva conformación de la Asamblea General de la OEA es evidente cómo ese juego de poderes ha cambiado a tal punto que fue posible conseguir los votos suficientes para castigar a la que fuera la meca del socialismo en Sudamérica, Venezuela.

Este movimiento socio-político alimentó su discurso sobre el poder que “el pueblo” ejerce, pero nunca imaginaron sus líderes que las personas lo reconocerían a tal grado, que llegarían a usarlo paradójicamente para deshacerse de su nefasta política populista, llena de corrupción, farsa, negociaciones oscuras y siempre para beneficio de los caudillos y en perjuicio de las personas, especialmente las más pobres, de quienes se sirvieron para llegar al poder.

Actualmente tenemos una Latinoamérica en reconstrucción, países como Argentina y Brasil están recogiendo sus pedazos para poder resurgir como las potencias económicas que solían ser. Venezuela, tal vez el más lastimado, está contando las horas para que su su holocausto finalice y poder, luego de más de 17 años, ver la libertad.





