La jueza Rosemarie Aquilina, quien abrió el tribunal a todas las mujeres que quisieran encarar a Nassar y lo forzó a escucharlas, incluso cuando él pidió ya no hacerlo, le dictó la sentencia diciéndole: ““No has hecho nada para merecer de nueva cuenta dar un solo paso fuera de una prisión”.

“Es mi honor y privilegio poder condenarte”, dijo, y en referencia al tiempo que deberá pasar detrás de las rejas agregó: “Acabo de firmar tu sentencia de muerte”.
La jueza le dio la oportunidad de pronunciarse antes de dictar la condena y Nassar aprovechó para disculparse. Volteó a ver a algunas de las mujeres reunidas en el tribunal, a quienes les dijo: “Sus palabras en estos últimos días tuvieron un efecto significativo en mí y me han sacudido hasta la médula. Llevaré esas palabras conmigo por el resto de mis días”. Varias de las jóvenes en la corte lloraron mientras habló.

Justo antes de leer la condena, la jueza leyó en voz alta partes de una carta que Nassar había escrito la semana pasada quejándose del trato que recibió durante otro juicio, este por posesión de pornografía infantil, y acusando a quienes lo denunciaron como personas que solo querían la atención mediática y dinero. “El infierno no tiene tal furia como la de una mujer desdeñada”, escribió en la carta. Cuando la jueza leyó esa carta hubo un furor entre el público.
Y es que Nassar, de 54 años, está acusado de abusar sexualmente durante años de niñas tan jóvenes como de 6 años, varias de ellas gimnastas olímpicas, bajo la excusa de darles tratamiento médico. En noviembre se declaró culpable de haber abusado de siete mujeres y ya fue sentenciado a otros sesenta años de prisión por los cargos de pornografía infantil.

Las últimas tres víctimas dieron sus declaraciones el miércoles. Rachael Denhollander, quien fue de las primeras mujeres en denunciar públicamente a Nassar, fue la última en hablar. “Larry es el tipo más peligroso de abusador”, dijo, “pues es capaz de manipular a sus víctimas con métodos fríamente calculados para establecer vínculos, presentándose como la persona más íntegra y cariñosa de manera deliberada para que haya un flujo constante de menores de quienes puede abusar”.
Aquilina agradeció a Denhollander por haber contado su historia y que con ello haya promovido que tantas otras pudieran hacerlo. “Eres la persona más valiente que he tenido en este tribunal”, le dijo.
Maroney, otra de las atletas que lo acusó recientemente, dijo en una declaración escrita que leyó uno de los fiscales: “Me dijeron que confiara en él, que iba a tratar mis lesiones para que pudiera alcanzar mis sueños olímpicos”.
“Nassar me dijo que me iba a dar el ‘tratamiento médico necesario’ que le había dado a pacientes por más de treinta años”, agregó. “Pero Nassar no es un doctor. Es, era y siempre será un abusador de menores y un monstruo”.






