El sábado, en el primer ataque, murieron cinco policías en Barranquilla. El domingo, también en Barranquilla, una bomba causó cinco heridos. De nuevo este domingo, dos policías murieron en el municipio de Santa Rosa.

Los heridos fueron llevados a diferentes hospitales. Las imágenes de los cuerpos de los policías ensangrentados tendidos en el suelo y entre ellos un perro muerto por la explosión, así como un reguero de cascos verdes, conmocionaron a los colombianos, mientras las autoridades tratan de atar cabos para encontrar a los autores del ataque por el cual ya fue detenido Christian Camilo Bellón Galindo.
Al capturado le decomisaron una radio de comunicaciones y un cuaderno con anotaciones referentes a la comisaría de San José, un barrio residencial de clase media situado en el sureste de la ciudad. La Fiscalía le imputará a Bellón Galindo cargos por cinco homicidios agravados en concurso con 42 homicidios en tentativa, así como por terrorismo agravado y uso de explosivos.
Todo apunta, según el director de la Policía colombiana, general Jorge Nieto, a una respuesta del crimen organizado por los recientes golpes que han recibido, y ofreció una recompensa de 50 millones de pesos (unos 17.800 dólares) por información sobre los responsables. También se investiga si el atentado está relacionado con un frustrado asalto que ocurrió de manera simultánea en una avenida cercana contra un vehículo de transporte de valores y que dejó un vigilante muerto y otro gravemente herido.





