Te propongo un juego: la próxima vez que estés sentado con un grupo de amigos o en una cita, cuenta el tiempo que pasa antes de que alguien tome su teléfono para revisarlo. ¿Cuánto tardas tú?
El problema de mirar nuestros dispositivos sin cesar es tanto social como fisiológico. La cabeza del ser humano promedio pesa entre 4,5 y 5,5 kilos y, cuando la inclinamos para revisar Facebook, la fuerza gravitacional y la carga en el cuello aumentan hasta una presión de casi 27 kilos. Si esa posición es continua, ocasiona una pérdida progresiva de la curva cervical de la columna vertebral.
El síndrome del “cuello de texto” se está convirtiendo en un problema médico que un sinnúmero de personas está padeciendo, pero la forma en la que dejamos colgar la cabeza también representa otros riesgos para la salud, según un artículo publicado el año pasado en la revista The Spine Journal.

La ceguera por falta de atención es un problema
“Los dispositivos móviles son la madre de la ceguera por falta de atención”, “Ese es el estado de la inconsciencia monomaniaca que se presenta cuando estás absorto en una actividad que te excluye de todo tu entorno”
Los expertos afirman que la conducta de estar “siempre conectado”, a la que contribuyen los teléfonos inteligentes, hace que nos alejemos de la realidad. Y además de las consecuencias en nuestra salud, si nos mantenemos con la cabeza gacha, nuestras habilidades comunicativas y buenos modales también se verán afectados. Pero, irónicamente, no es así como la mayoría de nosotros nos percibimos.
“Cada vez sucede con más frecuencia que dejamos de hablar con nuestros niños”, comentó Way. “Los ponemos frente a la tecnología cuando son pequeños y cuando somos mayores, quedamos absortos en ella”. “Pensamos: ‘De alguna manera, mis hijos sabrán distinguir entre una interacción buena y una mala; serán empáticos’. Pero cuando subo a la habitación de mi hijo y veo a siete adolescentes mirando sus teléfonos, sin que ninguno pronuncie una palabra, en ese momento hay una desconexión en todos los niveles. El problema no es Facebook, sino cómo lo usamos”.
Afecta a todas las edades
El Consejo de Seguridad Nacional reporta que el uso del teléfono celular aumenta más que conducir en estado de ebriedad la probabilidad de que los conductores tengan un accidente, pues causa 1,6 millones de choques al año en Estados Unidos, la mayoría de los cuales son ocasionados por jóvenes entre los 18 y los 20 años. Uno de cada cuatro accidentes en Estados Unidos se debe al envío de mensajes de texto.

Esfuérzate por interactuar con las personas
La respuesta más sencilla para todos nosotros es bíblica: trata a los demás… y hazlo sin tener el teléfono pegado a la mano. La próxima vez que estés en una fila para pagar o detenido en un semáforo, mira a tu alrededor. ¿Cuántas personas están realmente contigo?
“Los humanos de verdad, de carne y hueso, son prioridad”, increpó Martin. “Ignorar a las personas con las que estás es grosero, ya sea que los ignores a causa de tus amigos virtuales o lejanos”.
Los jóvenes y los mayores, todos conformamos una generación de casos de prueba, literalmente. Están cambiando las reglas de etiqueta, los buenos modales, el lenguaje corporal y la forma en la que respondemos, interactuamos e incluso miramos. Nos estamos perdiendo de toda una vida que ocurre a solo 90 grados por encima de nuestro teléfono. Comienza a levantar la vista.





