Detenido un centenar de manifestantes
Los agentes han recurrido a gases lacrimógenos para dispersar la concentración

Una portavoz de la Prefectura, Laetitia Vallar, ha subrayado este mediodía que «la calma reina en las calles de París» pese a algunas «acciones espontáneas». En cualquier caso, ha señalado que están siendo «cautelosos». Las autoridades habían extremado las precauciones ante el temor de la presencia de los llamados black blocs, grupos violentos antisistema repletos de encapuchados que se encargan de producir altercados en las manifestaciones.
En total, la policía ha realizado más de 1.250 controles en los que se han incautado bolas de petanca, un martillo o un mortero escondido en un reproductor de DVD: «Armas que no tienen cabida en manifestaciones autorizadas y pacíficas», ha afirmado Vallar. La movilización no autorizada de los chalecos amarillos coincide este sábado con una protesta convocada por el Frente Obrero contra la reforma de las pensiones en Duroc y con una manifestación contra el cambio climático en los Jardines de Luxemburgo. Este viernes, miles de personas también participaron en otra marcha en la capital fracesa en defensa del clima y contra el cambio climático. La mayor parte de los asistentes eran jóvenes y estudiantes.
Las movilizaciones de los chalecos amarillos comenzaron en noviembre de 2018 para protestar contra la subida de los impuestos al diésel y en diciembre alcanzaron su punto álgido con las protestas contra la represión de las manifestaciones. La situación llevó al presidente francés, Emmanuel Macron, a anunciar un paquete de medias económicas para mejorar las condiciones de vida de la clase media y trabajadora.





