“Ellos tenían sueños, ellos tenían metas y por el desempleo sintieron que no las iban a cumplir”, lamentaba ayer la señora Karen Italia Caballero, madre de dos hondureños y suegra de una joven muertos al interior de un furgón en San Antonio, Texas, junto a otros migrantes.
Propietaria de una venta de comidas, Karen Caballero es la madre de los hermanos Fernando José Redondo Caballero y Alejandro Miguel Andino Caballero, quien estaba a punto de graduarse de la licenciatura de mercadotecnia.
La consternada mujer también era suegra de Margie Támara Paz Grajeda, quien tenía una relación sentimental con Alejandro Miguel, el mayor de sus hijos y que con mucho esfuerzo se había graduado de la licenciatura en economía.
“Ellos se fueron porque no encontraron un trabajo adecuado”, señaló sumamente afectada la señora, entrevistada por medios de comunicación, en su vivienda de Las Vegas, Santa Bárbara.

Los tres jóvenes muertos son parte de los 14 hondureños que perecieron por asfixia y golpe de calor en un furgón, cuando se transportaban como migrantes indocumentados en busca del “sueño americano”, junto a otras personas de varias nacionalidades.





