En un apasionado mensaje, Enrique Ortez Sequeira, exmagistrado del otrora Tribunal Supremo Electoral (TSE) y actual embajador de Honduras ante la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), expresó su profunda preocupación por el estado actual del Partido Liberal de Honduras. Su reacción se produjo tras el anuncio del diputado y aspirante presidencial Jorge Cálix, quien indicó su intención de regresar al partido.
Para Ortez Sequeira, la situación actual es inaceptable y representa una profanación de los principios y la historia del partido. «Es la hora para evitar su extinción, rescatar su esencia democrática, progresista y transformadora», instó, apelando a los militantes, simpatizantes y líderes liberales honestos a cerrar filas y a reconstruir el partido desde sus cimientos.

Los sapos y culebras están en el CCEPL.
El funcionario dijo que el Partido Liberal requiere un urgente cambio en sus estructuras, recordó que la dirigencia sigue siendo señalada como lo fue en el último proceso electoral interno fraudulento que sufrió en carne propia.
Quienes no ven con empacho que quienes ocupan altos cargos en el Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), están siendo señalados (en la Lista Engel), “lo que están haciendo es echándole las últimas paladas de tierra a un partido que no se merece que sea tratado de esa forma”.
Lo anterior porque “es una vergüenza que el Partido Liberal está dirigido por un exconvicto confeso que pago su condena y que después viene a querer dirigir el partido y el partido no le dio en las urnas la legitimidad para gobernar”.
Finalmente, subrayó su compromiso y el de otros liberales honestos en recuperar el legado del partido. «Debemos enviar un mensaje claro a estos elementos de que no tienen cabida en nuestras filas. Todos los militantes, simpatizantes y líderes liberales honestos estamos comprometidos a cerrar filas, a reconstruir el partido desde sus cimientos y a recuperar su legado de lucha por una Honduras más justa, equitativa y próspera», concluyó Enrique Ortez Sequeira.





