Trump : Promete la pena de muerte para narcotraficantes y asesinos de policías
El expresidente Donald Trump, quien busca regresar a la Casa Blanca, arremetió el viernes contra la vicepresidenta Kamala Harris y el movimiento comunista, a quienes responsabilizó por la violencia, el crimen y el caos que afectan a varias ciudades de Estados Unidos. En un encendido discurso, Trump prometió aplicar la pena de muerte a tres categorías de delincuentes si es reelegido: los que asesinen a policías, narcotraficantes y traficantes sexuales.
Durante un mitin en Charlotte, Carolina del Norte, ante la Fraternidad de Policía de esa ciudad, el exmandatario aprovechó para reforzar su mensaje sobre la seguridad, tema central de su campaña, criticando la falta de acción frente a lo que describió como «las bandas criminales que están arrasando nuestras ciudades». En su discurso, cargado de críticas a las políticas de la administración actual, Trump subrayó que su plan de gobierno incluiría la pena capital para quienes perpetren los crímenes más graves.
«Vamos a imponer la pena de muerte para los narcotraficantes y todos aquellos responsables de tráfico sexual de niños y mujeres, un problema que está ocurriendo a gran escala», declaró Trump ante un público que lo recibió con ovaciones. «También aplicaremos una contundente pena de muerte para cualquiera que asesine a un oficial de policía», añadió, lo que provocó una ola de aplausos prolongados entre los presentes.
El exmandatario recordó que esta política la había tomado del presidente chino, Xi Jinping, con quien afirmó haber mantenido buenas relaciones antes de la pandemia. Según Trump, fue durante esas conversaciones que Xi le reveló la clave de su éxito en la lucha contra el narcotráfico. «Le pregunté: ¿tienen problemas con las drogas? Y me dijo que no. ¿Por qué? Porque en China aplican la pena de muerte para los narcotraficantes, y así no tienen ningún problema con las drogas», relató Trump.
Además de sus promesas sobre la pena de muerte, Trump aprovechó para cargar contra la administración Biden y, en particular, contra Kamala Harris. A la vicepresidenta la señaló como una de las responsables de lo que llamó «una plaga de derramamiento de sangre, crímenes, caos, miseria y muerte» que afecta a las ciudades más grandes del país. En su intervención, destacó el deterioro de la seguridad en ciudades como Chicago, comparándola con «Afganistán en sus peores momentos», y Baltimore, que describió como un epicentro del caos.
El expresidente también dedicó un momento para hablar de Nueva York, ciudad que, según él, está en una situación crítica. «Estamos viendo a vagabundos en cifras que no se veían en veinte años, inmigrantes ilegales por todas partes, madres que tienen miedo de llevar a sus hijos al parque», lamentó Trump. Pintó un panorama desolador, con «grafitis por todas partes» y ciudadanos inocentes siendo víctimas de «ataques aleatorios o brutales».
En el mismo evento, Trump recibió un respaldo importante: la Fraternidad de Policía de Charlotte, la organización laboral policial más grande de Estados Unidos con más de 350,000 miembros, anunció su apoyo al expresidente. Este es el tercer respaldo consecutivo de esta entidad hacia Trump.
El enfoque de Trump hacia la seguridad y la criminalidad parece resonar entre los cuerpos policiales, y no es la primera vez que el expresidente utiliza estos temas como parte central de su estrategia electoral. En un momento en que el debate sobre el manejo del crimen en Estados Unidos sigue siendo un tema candente, Trump reafirma su compromiso de tomar medidas extremas para combatirlo, al tiempo que culpa a sus oponentes políticos, a quienes acusa de fomentar el caos y la violencia en el país. Sus promesas de mano dura parecen captar el apoyo de un sector considerable del electorado, particularmente en aquellos que ven en la actual administración una falta de control ante el incremento de la criminalidad en algunas zonas urbanas.
Con la carrera electoral en marcha y los temas de seguridad y justicia ocupando un lugar central, Trump parece decidido a usar su plataforma para ofrecer respuestas contundentes a los problemas que, según él, afectan al corazón de Estados Unidos. Al culpar a Kamala Harris y al comunismo, busca diferenciarse de sus adversarios y fortalecer su imagen como el líder capaz de restaurar el orden en las ciudades que, según su visión, están sumidas en el caos.





