18 de noviembre de 2024
En un giro decisivo en la política estadounidense hacia la guerra en Ucrania, el presidente Joe Biden autorizó el uso de misiles de largo alcance fabricados en Estados Unidos para que el ejército ucraniano ataque objetivos estratégicos dentro de territorio ruso. Esta decisión representa un cambio significativo en la postura de Washington respecto al conflicto.
Según medios como The New York Times, The Washington Post y AFP, la autorización permite el uso del sistema MGM-140 ATACMS, conocido por su capacidad de alcanzar objetivos a una distancia de hasta 300 kilómetros. Sin embargo, ni la Casa Blanca ni el Pentágono han confirmado oficialmente esta información.
Declaraciones de Zelensky
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, reaccionó a los informes sin confirmarlos ni desmentirlos. En un mensaje en video, mencionó haber presentado a sus aliados un «plan para la victoria», que incluye armas de largo alcance, pero evitó proporcionar detalles específicos.
«Muchos hablan de permisos y acciones, pero en el campo de batalla son los misiles quienes hablan, no las palabras», afirmó Zelensky, sugiriendo que pronto podrían verse resultados tangibles.
Respuesta rusa y posibles repercusiones
Aunque el Kremlin no ha emitido un comunicado oficial tras esta decisión, en septiembre el presidente ruso Vladimir Putin había advertido que el uso de este tipo de armamento por parte de Ucrania sería interpretado como una «participación directa» de la OTAN en el conflicto.
«Esto transformaría la naturaleza del enfrentamiento, convirtiéndolo en un conflicto entre Rusia y las potencias occidentales», declaró Putin en aquel momento.
Un conflicto con nuevos jugadores
El cambio en la política de Biden llega en un contexto de creciente preocupación por la participación de tropas norcoreanas en apoyo a Rusia. Este movimiento ha alertado tanto a Kyiv como a Washington, acelerando decisiones clave en la estrategia militar.
Los misiles ATACMS
Fabricados por Lockheed Martin, los ATACMS son considerados una de las armas más sofisticadas en el arsenal ucraniano. Además de su alcance, su velocidad dificulta la intercepción por parte de sistemas de defensa aérea.
Ya utilizados en Crimea, esta autorización podría permitir que Ucrania ataque instalaciones estratégicas rusas más profundas, incluidas bases militares y centros logísticos.
Perspectivas futuras
El momento de esta decisión es especialmente crítico, dado que informes indican que fuerzas rusas y norcoreanas podrían estar preparando una ofensiva significativa en la región rusa de Kursk.
«Este permiso llega justo a tiempo», declaró Serhii Kuzan, del Centro de Cooperación y Seguridad de Ucrania. Sin embargo, la efectividad de esta medida dependerá de la cantidad de misiles disponibles y de la calidad de la inteligencia compartida por Estados Unidos.
Con Donald Trump a punto de asumir la presidencia en enero, queda por verse si este apoyo continuará. Trump, crítico de la ayuda militar a Ucrania, ha prometido terminar la guerra rápidamente, aunque no ha detallado cómo lo hará.
Un punto de inflexión
Paul Adams, corresponsal de la BBC en Dnipro, describe este momento como clave en la guerra. Aunque el uso de los ATACMS podría no ser decisivo para cambiar el curso general del conflicto, su impacto en el equilibrio de poder entre las fuerzas ucranianas y rusas no debe subestimarse.
El desenlace de esta decisión y sus consecuencias podrían marcar el futuro inmediato de la guerra en Ucrania y sus implicaciones geopolíticas globales.





