Tasas de interés en tarjetas de crédito: los últimos ajustes que impactan a los hondureños
Honduras enfrenta un panorama financiero donde las tasas de interés en tarjetas de crédito han registrado incrementos recientes, según datos del Banco Central de Honduras (BCH). De julio a octubre de 2024, la tasa máxima en moneda nacional subió de 48.33% a 48.64% anual, mientras que en dólares presentó un aumento similar.
Por su parte, la tasa mínima para tarjetas en lempiras se ha mantenido estable en 36% anual, pero para las tarjetas en moneda extranjera incrementó de 45.33% a 45.64%. Este comportamiento refleja los ajustes realizados en la Tasa de Política Monetaria (TPM), que pasó del 3% al 5.75% en dos movimientos claves: el 5 de agosto y el 28 de octubre.
Impacto en el sistema financiero
Actualmente, el sistema financiero hondureño cuenta con 1,156,931 tarjetas de crédito en circulación, según la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS). La cartera crediticia asciende a L72,167.1 millones al 30 de septiembre de 2024, con L1,754.4 millones en mora y L61,171.2 millones en márgenes por utilizar.
Los ajustes en las tasas están ligados a la metodología definida por la CNBS, que establece el cálculo de la tasa máxima con base en el 1.25 veces la tasa activa promedio ponderada. Sin embargo, los emisores destacan que esta fórmula es variable y depende de las condiciones del mercado.
Reformas regulatorias y su efecto
Las reformas a la Ley de Tarjetas de Crédito en 2017 establecieron un techo máximo del 54% anual, muy por debajo de los niveles históricos de hasta 92.75% en lempiras y 49.99% en dólares. Desde entonces, el límite se ha ajustado a las condiciones actuales, permitiendo que las tasas máximas en moneda nacional y extranjera se sitúen en torno al 48%.
Perspectivas y desafíos
Con un saldo creciente en la cartera de tarjetas y ajustes continuos en las tasas de interés, los hondureños enfrentan mayores desafíos financieros. Este panorama obliga a los usuarios a ser más cautelosos en el uso del crédito, especialmente en un entorno de costos más altos.
Los cambios en la política monetaria y su impacto en el sistema de crédito son una muestra de cómo las decisiones macroeconómicas se traducen directamente en el bolsillo de los ciudadanos.





