El Estatus de Protección Temporal (TPS) ha sido una herramienta vital para miles de hondureños que residen en Estados Unidos, permitiéndoles vivir y trabajar legalmente en el país norteamericano. Sin embargo, recientes acciones y declaraciones del gobierno de la presidenta Xiomara Castro han generado preocupación sobre la posible continuidad de este beneficio para los ciudadanos hondureños.
Contexto del TPS para hondureños
El TPS fue otorgado a Honduras en 1999 tras el devastador huracán Mitch, permitiendo a los hondureños en Estados Unidos permanecer temporalmente debido a las condiciones adversas en su país de origen. Desde entonces, ha sido renovado periódicamente, brindando estabilidad a sus beneficiarios. Según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), la última extensión del TPS para Honduras está vigente hasta el 5 de julio de 2025, con un período de reinscripción que finaliza en la misma fecha.
Acciones recientes del gobierno de Xiomara Castro
En septiembre de 2024, la presidenta Xiomara Castro anunció la terminación del tratado de extradición con Estados Unidos, generando tensiones diplomáticas entre ambos países. Esta decisión se produjo en medio de controversias relacionadas con acusaciones de vínculos entre figuras políticas hondureñas y el narcotráfico. La Fundación 15 de Septiembre, que representa a migrantes hondureños en Estados Unidos, expresó su preocupación por estas acciones y solicitó la renuncia de la presidenta Castro, argumentando que su gobierno carece de credibilidad.
Preocupaciones sobre la renovación del TPS
Las decisiones del gobierno hondureño han suscitado inquietudes sobre la posible no renovación del TPS para los hondureños en Estados Unidos. La Fundación 15 de Septiembre ha reiterado su petición al gobierno estadounidense para una «redesignación» del TPS, argumentando que deportar a hondureños a un país donde el crimen organizado está en el poder pondría en peligro sus vidas.
Implicaciones para los hondureños en Estados Unidos
La posible no renovación del TPS tendría consecuencias significativas para miles de hondureños que han construido sus vidas en Estados Unidos bajo este estatus. Sin el TPS, estos individuos podrían enfrentar la deportación, separaciones familiares y la pérdida de sus medios de subsistencia. Además, la incertidumbre sobre su estatus migratorio genera ansiedad y estrés en la comunidad hondureña en Estados Unidos.





