El Banco Central de Honduras (BCH) podría modificar la Tasa de Política Monetaria (TPM) en las próximas semanas, dependiendo de los resultados de la inflación registrados durante los primeros meses del año. Actualmente, la TPM se encuentra en un nivel del 5.75%, pero los expertos no descartan un cambio basado en las condiciones económicas y los indicadores inflacionarios.
La decisión del BCH se centra en la observación de los índices de inflación correspondientes a enero y febrero de 2025. Según analistas económicos, estos datos serán fundamentales para determinar si es necesario mantener la tasa en su nivel actual, reducirla o incrementarla. “La inflación es un factor determinante en las políticas monetarias, y las decisiones deben alinearse con el objetivo de estabilidad de precios,” indicó un economista vinculado al sector financiero.
La Tasa de Política Monetaria es una herramienta clave utilizada por el BCH para influir en el costo del crédito y el nivel de consumo e inversión en la economía. Un incremento en la TPM suele buscar contener la inflación al encarecer los préstamos y desalentar el consumo, mientras que una reducción busca estimular el crecimiento económico al facilitar el acceso al crédito.
En este contexto, las autoridades del BCH enfrentan un escenario desafiante. Por un lado, deben garantizar la estabilidad económica del país y, por otro, apoyar la recuperación económica en medio de un entorno global incierto. Además, deben considerar los efectos de decisiones similares tomadas por otros bancos centrales en la región, ya que estas pueden influir en las expectativas del mercado y los flujos de capital.
Según el último informe del BCH, la inflación interanual en Honduras cerró 2024 en torno al 6%, ligeramente por encima del rango meta del 4% ± 1%. Esto ha generado preocupación entre los agentes económicos, quienes observan de cerca las próximas decisiones del ente emisor.
Los expertos coinciden en que la evaluación de la inflación no es el único elemento que se considerará. Factores como el comportamiento del tipo de cambio, el Aumento del Gasto Publico y la falta de atraer la inversión, también influirán en la decisión final.

En caso de que la inflación en los primeros dos meses del año supere las expectativas, es probable que el BCH opte por un aumento en la TPM para frenar las presiones inflacionarias. Sin embargo, si los indicadores muestran una desaceleración significativa, podría considerarse una reducción para incentivar la inversión y el consumo.
La próxima reunión del Consejo Monetario del BCH, programada para finales de marzo, será clave para anunciar cualquier ajuste en la TPM. Por el momento, el sector financiero, los analistas y los ciudadanos esperan atentos las señales que envíe el Banco Central sobre el rumbo de la política monetaria del país.





