05 de abril de 2025 – Tegucigalpa, Honduras
Una mañana de caos, sorpresa y preocupación despertó este sábado a los habitantes de Tegucigalpa. En medio del bullicio matutino y el habitual tráfico capitalino, una de las rampas del paso a desnivel “Juan Manuel Gálvez” colapsó de forma estrepitosa en la colonia 21 de Octubre, una zona clave de la ciudad por su conexión hacia Valle de Ángeles.

La estructura, que formaba parte de un ambicioso proyecto de infraestructura vial inaugurado hace apenas una década, se desplomó cuando un vehículo de maquinaria pesada transitaba por ella. El accidente no solo dejó serios daños materiales, sino que encendió las alarmas sobre el estado de las obras públicas en el país, especialmente aquellas construidas con inversiones millonarias y con el compromiso de brindar soluciones duraderas.
Una obra con nombre y rostro político
El paso a desnivel “Juan Manuel Gálvez” fue inaugurado el 16 de diciembre de 2014, durante la gestión de Nasry “Tito” Asfura como alcalde del Distrito Central y Juan Orlando Hernández como presidente de la República. Ambos líderes políticos celebraron su puesta en funcionamiento como una victoria para la capital, pues prometía reducir los embotellamientos en una de las arterias más transitadas de Tegucigalpa: la salida hacia Valle de Ángeles y su conexión con el anillo periférico.

La obra fue financiada con fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), con un costo total que rondó los 7.2 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 156 millones de lempiras al tipo de cambio de aquel entonces.
Especificaciones técnicas y promesas
El proyecto comprendía ocho rampas, pavimentadas con 3.5 kilómetros de concreto hidráulico de 23 centímetros de espesor, además de sistemas de drenaje, bordillos y señalización. Se trataba, en papel, de una obra de ingeniería moderna, diseñada para soportar el alto flujo vehicular estimado en 30,000 a 35,000 vehículos diarios, cifra que sin duda ha aumentado con el crecimiento del parque vehicular en la última década.
El colapso: lo que ocurrió
La mañana del 5 de abril, una de las rampas —la que permite el retorno hacia el anillo periférico y conecta con la salida de la colonia 21 de Octubre— colapsó cuando pasaba sobre ella un vehículo de mantenimiento urbano, conocido popularmente como “dragón”. Esta maquinaria pesada era utilizada para labores en el bulevar Fuerzas Armadas y en el mismo anillo periférico.
La base de concreto cedió por completo, provocando que el vehículo cayera varios metros sobre la vía inferior. Las imágenes captadas tras el incidente revelan una escena desoladora: fisuras profundas, varillas metálicas expuestas y fragmentos de concreto regados en el pavimento. Afortunadamente, el conductor de la maquinaria sobrevivió, aunque sufrió lesiones considerables y su estado de salud es reservado.
¿Una falla estructural o falta de mantenimiento?
La tragedia ha encendido un debate sobre la calidad de las obras públicas en Honduras y la vigilancia de su mantenimiento. El ministro de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), Octavio Pineda, compareció ante los medios para dar una versión preliminar de los hechos. Pineda indicó que se harán las evaluaciones correspondientes para determinar si es viable reconstruir la rampa o si se requiere una intervención más amplia.
“El puente podría durar 200 o 300 años si se le da el mantenimiento adecuado. Los puentes son entes vivos y requieren constante supervisión. A partir de ahora vamos a trabajar junto a la Municipalidad para hacer ese análisis”, declaró el ministro.
Según estimaciones iniciales, la reconstrucción del tramo colapsado podría costar entre 50 y 60 millones de lempiras, una cifra que se suma al millonario gasto original y que genera indignación en la ciudadanía, considerando que apenas han pasado poco más de 10 años desde su inauguración.





