San Pedro Sula, Honduras – Abril 15, 2025.
La violencia contra las mujeres en Honduras ha alcanzado niveles alarmantes en 2025, con al menos 70 mujeres asesinadas en lo que va del año. Este fenómeno refleja una crisis persistente de feminicidios y una preocupante impunidad que afecta a todo el país.
Un panorama desolador
Según el Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (ONV-UNAH), hasta el 10 de febrero de 2025, se habían registrado 35 feminicidios, con el departamento de Yoro liderando en incidencia, seguido por Olancho, Cortés y Francisco Morazán . Para finales de febrero, la cifra aumentó a casi 40 mujeres asesinadas, evidenciando una tendencia creciente .
La coordinadora del ONV-UNAH, Migdonia Ayestas, ha destacado que, en promedio, una mujer es asesinada cada 24 horas en el país . Además, el 95% de estos casos permanecen en la impunidad, reflejando una falla sistémica en la aplicación de la justicia .
Factores de riesgo y perfiles de las víctimas
Los feminicidios en Honduras afectan a mujeres de todas las edades y condiciones sociales. En 2024, se registraron 216 muertes violentas de mujeres, con un 20.4% atribuidas al crimen organizado . La mayoría de las víctimas tenían entre 20 y 39 años, aunque también se reportaron casos de niñas menores de nueve años y mujeres mayores de 80.
Los agresores suelen ser personas cercanas a las víctimas, como parejas, exparejas o conocidos. Sin embargo, en muchos casos, los responsables no han sido identificados, lo que complica las investigaciones y perpetúa la impunidad .
Iniciativas y llamados a la acción
Ante esta crisis, organizaciones de derechos humanos y grupos feministas han lanzado campañas como «Voces que viven», que busca visibilizar la problemática y exigir justicia para las mujeres víctimas de violencia . Además, defensoras como Honorina Rodríguez han instado a la creación de una unidad especializada dentro del Ministerio Público para investigar muertes violentas de mujeres .
A pesar de estos esfuerzos, las propuestas de ley para combatir la violencia de género aún carecen del respaldo necesario en el Congreso Nacional. La comunidad internacional y las organizaciones locales continúan presionando para que se implementen medidas efectivas que garanticen el derecho a la vida de las mujeres hondureñas.
Conclusión
La creciente ola de feminicidios en Honduras es una tragedia que no puede ser ignorada. Es imperativo que las autoridades adopten estrategias de seguridad y políticas públicas que aborden las causas profundas de la violencia de género, promuevan la igualdad y aseguren que los responsables enfrenten la justicia. Solo así se podrá construir un entorno seguro y justo para todas las mujeres en el país





