Tegucigalpa, 22 de abril de 2025 — En medio de crecientes tensiones entre el gobierno y el gremio médico, la Secretaría de Salud (Sesal) de Honduras evalúa la posibilidad de declararse en calamidad doméstica, como respuesta al abandono de funciones en hospitales públicos a raíz de múltiples protestas del sector sanitario. La secretaria de Salud, Carla Paredes, aseguró que la medida permitiría al Estado contratar personal médico sin necesidad de colegiación, con el objetivo de garantizar la atención a la población.
La funcionaria afirmó que la situación actual está afectando gravemente a los pacientes, en particular en centros hospitalarios clave como el Hospital Escuela, el Hospital Mario Mendoza y el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). En declaraciones ofrecidas esta semana, Paredes recalcó que el gobierno ha cumplido con sus obligaciones contractuales y salariales, y atribuyó las protestas a sectores con intereses políticos ajenos a la causa médica.
Pagos cumplidos y reclamos persistentes
Carla Paredes explicó que, de los más de 3,600 pagos procesados en el Hospital Escuela, apenas cuatro personas no han recibido su salario, lo que representa una mínima fracción del personal. «Yo supongo que es donde hacen fuerza, donde se discriminan más y donde una bandera puesta hace más escándalo y, sobre todo, más daño crítico», comentó, insinuando que el epicentro de las protestas ha sido escogido estratégicamente para generar mayor presión mediática y social.
En términos generales, Paredes aseguró que alrededor de 6,000 médicos bajo acuerdo ya recibieron su pago incluso antes de lo previsto. En cuanto a los 826 médicos contratados, 824 ya han recibido sus salarios y únicamente tres enfrentan retrasos debido a «problemas administrativos conocidos», que, según la funcionaria, se están resolviendo.
Severas críticas al Colegio Médico
Durante sus declaraciones, Paredes dirigió duros cuestionamientos contra el Colegio Médico de Honduras (CMH), al que acusó de mantener una postura cambiante y poco coherente en las negociaciones. “La verdad, ya no sé qué es lo que quieren, porque hoy es azul, mañana es rojo, luego es blanco, luego es amarillo, pero no tienen un discurso sólido”, expresó con evidente frustración.
Relató que incluso después de reuniones de varias horas en las que se creía que se habían alcanzado consensos, los representantes médicos retrocedieron en los acuerdos con el argumento de tener que consultar con sus delegados. “Fue una pérdida de tiempo”, sentenció.
Paredes también denunció exigencias que considera desproporcionadas, afirmando con ironía que se le exige contratar incluso al “Firulais del centro de salud”, en referencia a peticiones que, según ella, no responden a criterios técnicos ni institucionales.
Temor y coacción dentro del gremio
La titular de Salud también abordó lo que califica como una cultura de presión y temor dentro del gremio médico. Según su versión, hay profesionales que desean trabajar, pero temen ser sancionados por el Colegio Médico si no acatan las órdenes de paro. “¿Cómo se va a trabajar en un gremio que, si no se le da empleo médico, lo amenaza con despedirlo?”, cuestionó.
Según Paredes, el Estado negocia de manera abierta y en igualdad de condiciones con la Junta Directiva del Colegio Médico, pero acusa al gremio de actuar con autoritarismo, convocando a paros de hasta 12 horas y sancionando a quienes no los acatan.
La medida extrema: Calamidad doméstica
Ante el escenario de parálisis parcial en los servicios de salud, la Sesal evalúa declararse en estado de calamidad doméstica. Esta medida permitiría realizar contrataciones directas sin exigir la colegiación previa de los profesionales, lo cual ha generado debate sobre la legalidad y ética de dicha acción. “La universidad es quien dicta que se trata de un médico”, argumentó Paredes, justificando que el título universitario debe bastar para ejercer mientras se solucionan los conflictos gremiales.
Esta declaración, de llegar a oficializarse, marcaría un precedente inédito en la administración pública de salud en Honduras, y podría alterar significativamente la relación entre el Estado y los gremios profesionales.
Un conflicto con múltiples aristas
El conflicto entre el gobierno y el sector médico parece lejos de resolverse, y la ciudadanía observa con creciente preocupación cómo las diferencias entre ambas partes tienen como consecuencia directa la interrupción de servicios esenciales. Mientras la Sesal insiste en que ha cumplido con sus compromisos, el Colegio Médico denuncia incumplimientos y demanda mejores condiciones laborales y contractuales.
En el fondo, la disputa refleja un profundo desacuerdo sobre las prioridades, responsabilidades y derechos dentro del sistema de salud hondureño. La amenaza de calamidad doméstica, si bien polémica, refleja el nivel de tensión que ha alcanzado el conflicto.
Por ahora, los pacientes siguen siendo los más afectados, esperando que las partes logren sentarse nuevamente a la mesa de diálogo y pongan como prioridad el bienestar de la población hondureña.





