La acelerada pérdida de valor del lempira encarece materias primas, reduce la competitividad de las mipymes y deteriora aún más el poder adquisitivo de los hondureños.
Tegucigalpa, 29 de abril de 2025 — La moneda nacional, el lempira, ha venido perdiendo terreno frente al dólar estadounidense de forma sostenida desde el año 2022, provocando una serie de efectos negativos tanto en la economía empresarial como en el bolsillo del consumidor. La tendencia reciente ha encendido las alarmas entre empresarios, analistas financieros y representantes del sector productivo, que urgen acciones contundentes por parte del gobierno y el sistema financiero para frenar el impacto creciente.
El Tipo de Cambio de Referencia (TCR) —es decir, el precio de compra de un dólar estadounidense en los bancos— se ubica hoy en 25.78 lempiras, lo que representa una depreciación acumulada de 40 centavos (1.57%) en lo que va del 2025, en comparación con el cierre de 2024, cuando la tasa estaba en 25.38 lempiras.
Este fenómeno no es nuevo. En términos interanuales, la pérdida de valor ha sido aún más notoria: el 30 de abril de 2024, el lempira se cotizaba en 24.68 por dólar, por lo que la depreciación actual equivale a 1.10 lempiras (4.46%). Solo en el mes de abril de 2025, la moneda nacional se debilitó en 16 centavos (0.62%) frente a marzo, cuando la tasa era de 25.62 lempiras.
Por su parte, el precio de venta del dólar se sitúa hoy en 25.91 lempiras, acercándose peligrosamente al límite superior de la banda cambiaria, establecida en 26 lempiras. Esta situación no solo preocupa a los agentes económicos, sino que ya empieza a traducirse en efectos palpables en la cadena de consumo y producción.
Materias primas más caras, productos finales más costosos
El empresario y expresidente de la Federación de Cámaras de Comercio de Honduras (Fedecámaras), Menotti Maradiaga, expresó su preocupación al señalar que esta depreciación está debilitando la competitividad de los sectores productivos, en especial las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes).
“La depreciación acelerada está afectando directamente al sector Mipyme, que somos los que importamos la materia prima. Nos están sacando de competitividad. Todo indica que el dólar llegaría a 28 lempiras si no se hace algo”, advirtió Maradiaga.
Las importaciones de insumos, maquinarias, alimentos, medicamentos y otros bienes básicos están encareciéndose, y el incremento en los costos de producción está siendo trasladado, inevitablemente, al consumidor final. “Esto afecta el costo de alimentos, las medicinas que se traen del exterior, y entre más sube el dólar, menos capacidad de poder adquisitivo tiene el pueblo hondureño”, agregó el empresario.
Impacto social: más pobreza y menos consumo
Los expertos advierten que la combinación de una moneda débil, el alza de precios de productos esenciales y la reducción del poder de compra está alimentando la presión inflacionaria y profundizando los niveles de pobreza y extrema pobreza en el país.
La inestabilidad del lempira, además, tiene repercusiones en otros indicadores macroeconómicos. Al elevarse los costos de importación, también se frena la inversión, se encarecen los créditos en moneda extranjera y se genera un entorno de incertidumbre que desincentiva el desarrollo empresarial.
A esto se suma la caída en el uso de servicios tecnológicos
En paralelo, otro indicador preocupante para el dinamismo económico es la disminución del número de usuarios de telefonía celular. Según datos de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), en 2024 se registraron 7,679,726 líneas activas, cifra menor a las 7,921,347 de 2023 y las 7,937,385 de 2022. Esta reducción podría estar relacionada también con la disminución del ingreso disponible de las familias, lo que los obliga a recortar gastos incluso en servicios básicos como la comunicación móvil.





