1. La fría estadística
Según la Secretaría de Seguridad, entre 2017 y el 4 de abril de 2025 se presentaron 1,009 denuncias por robos —incluyendo agravados, con violencia, intimidación o fuerza— dentro de unidades de transporte público centralizadas en 26 tipos de delitos. Eso equivale a un asalto cada 8 horas, o tres por día .
El fenómeno no se limita a Tegucigalpa: el 54 % de estos delitos ocurrieron en el Distrito Central (542 denuncias), seguido de San Pedro Sula con 329 casos. Los departamentos de Choloma, Villanueva y La Lima también aparecen con cifras significativas .
2. La experiencia detrás de los números
a) Voces de estudiantes
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Alejandra, víctima de robo en un “bus rapidito”, relató la experiencia como “traumática” y confesó que llegó a llorar todo el día por el susto .
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En Tegucigalpa, una periodista universitaria dio a conocer que perdió 10 mil lempiras durante un asalto dentro de un autobús, lo cual motivó un nuevo llamado del rector Odir Fernández a las autoridades .
b) Impacto emocional y económico
Más allá del robo de celulares, billeteras o material de estudio, las personas entrevistadas resaltan el daño emocional: “estrés, ansiedad y temor constante” .
3. La amenaza se concentra en universitarios
Los estudiantes son considerados de alto riesgo: según el dirigente de transporte Wilmer Cálix, “saben que andan buenos teléfonos, que son más vulnerables” . La demanda de estudios universitarios genera picos de riesgo: algunas semanas ven entre 5 y 6 asaltos al día en rutas hacia la UNAH .
En San Pedro Sula, alumnos de la UNAH Cortés informan que rutas como la R7 y otras conexiones con barrios populares son escenarios constantes de robos, incluso con armas de fuego .
4. Muchos delitos no se denuncian por la falta de seguimiento y temor de las víctimas real .
El transporte público evidencia una cultura donde el temor a las represalias y la desconfianza en las autoridades perpetúan la impunidad .





