1 de julio 2025
Una nueva polémica sacude al Partido Liberal de Honduras tras las declaraciones del alcalde de San Pedro Sula, Roberto Contreras, quien ha dejado entrever su posible renuncia a la presidencia del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL) luego de no lograr imponer a su yerno como director ejecutivo de dicho órgano partidario.
Contreras, quien asumió recientemente la presidencia del CCEPL, había impulsado abiertamente a su yerno para ocupar la dirección ejecutiva, pero en una sesión democrática, los miembros del Consejo votaron en mayoría a favor de la abogada Indira Raudales, una liberal con trayectoria, militancia y respaldo de amplios sectores del partido. Su candidatura fue propuesta por el exalcalde de La Lima, Allan Ramos, y representa, para muchos, una opción técnica, profesional e institucional.
🟥 El CCEPL no es una empresa familiar
Lejos de reconocer los resultados de la votación, que él mismo presionó para que se realizara, Contreras reaccionó mostrando inconformidad y planteando públicamente su deseo de dejar el cargo, lo cual ha sido interpretado como una medida de presión y una señal de que pretendía controlar el partido bajo lógicas familiares, más que por méritos partidarios.
Esta actitud ha generado fuertes críticas dentro del liberalismo. Dirigentes, exdiputados, alcaldes y miembros de base señalan que el CCEPL es un órgano colegiado, donde rige la democracia interna, y no un espacio para satisfacer intereses personales. “No podemos permitir que un partido con tanta historia y con tantas luchas por la institucionalidad se convierta en un proyecto familiar”, expresó un dirigente liberal que participó en la votación.
🟥 Nepotismo vs. militancia
Además, han señalado que, si Roberto Contreras realmente considera que no tiene tiempo para liderar el CCEPL —como ha dicho— este es el momento oportuno para dar un paso al costado con altura y dignidad, dejando que el partido sea dirigido por quienes sí tienen la disposición, la experiencia y la visión para modernizar y fortalecer la institución.
También se advierte que desconocer una votación democrática, solo porque el resultado no le favoreció, sería un pésimo precedente y una muestra de intolerancia política. Especialmente grave es que esta actitud provenga del propio presidente del CCEPL, quien se comprometió con impulsar un partido más transparente, participativo y democrático.
🟥 El liberalismo necesita institucionalidad, no imposiciones
En un momento en que el Partido Liberal necesita reencontrarse con su militancia, renovar liderazgos y recuperar la confianza del pueblo hondureño, acciones como estas solo generan más división y descrédito, alejando al liberalismo de su verdadera misión histórica: ser una alternativa sólida, moderna y comprometida con el país.





