Tegucigalpa, 2 de agosto de 2025 – La Iglesia Católica hondureña lanzó este fin de semana un contundente pronunciamiento sobre la situación política del país, denunciando la existencia de un «pacto de impunidad» entre sectores de poder y advirtiendo que en Honduras no impera una verdadera democracia, sino un régimen de corte socialista que se sostiene sobre estructuras de corrupción e injusticia.
Durante la homilía dominical, líderes del clero elevaron un llamado urgente a la conciencia nacional, cuestionando duramente a las autoridades gubernamentales y sus alianzas políticas. “Lo que hay no es democracia, lo que hay es un sistema que protege a los corruptos y desampara al pueblo”, expresó el portavoz de la Conferencia Episcopal, haciendo referencia directa a lo que consideran una connivencia institucional entre el gobierno, los partidos aliados y operadores de justicia.
“No se combate la corrupción, se protege desde arriba”
La Iglesia Católica fue enfática al señalar que el discurso de lucha contra la corrupción no se refleja en la práctica. Al contrario, denuncian que muchos casos de corrupción siguen sin castigo y que personajes señalados por desvío de fondos públicos continúan ocupando cargos públicos o moviéndose con total impunidad en el ámbito político.
“Se han construido estructuras que se presentan como democráticas, pero en el fondo sólo buscan garantizar la continuidad de intereses particulares. Mientras tanto, la pobreza, la inseguridad y la migración siguen golpeando a la mayoría”, dijo el prelado durante su intervención.
Crítica al modelo político-económico
Además de la crítica a la falta de justicia, la Iglesia hizo una fuerte advertencia sobre el rumbo ideológico del actual gobierno. Afirmaron que lo que se vive es una forma de “socialismo autoritario”, que no ha traído desarrollo, sino más división y dependencia estatal.
“Se habla de reformas sociales, pero lo que realmente vemos es más clientelismo político y una peligrosa concentración de poder”, señalaron, añadiendo que muchos programas sociales son utilizados como mecanismos de control político y no como verdaderas políticas públicas orientadas al bienestar colectivo.
Llamado a la ciudadanía y a la clase política
El mensaje también incluyó un llamado a la ciudadanía a no resignarse ante la situación actual y a ejercer su rol cívico con responsabilidad, especialmente de cara a las elecciones generales de noviembre. “El pueblo debe despertar, no podemos seguir votando por los mismos que destruyen nuestra nación desde dentro”, expresó el líder eclesiástico.
Asimismo, pidieron a los actores políticos de todos los partidos que dejen de lado sus intereses personales y trabajen genuinamente por la construcción de un Estado de derecho, con instituciones fuertes, independientes y transparentes.
Respuesta desde el oficialismo
Aunque desde el gobierno no hubo una respuesta oficial inmediata, algunas figuras afines al partido en el poder criticaron el pronunciamiento eclesial, tildándolo de “intervencionismo” y acusando a la Iglesia de “querer jugar un rol político desde el púlpito”.
Sin embargo, la postura de la Iglesia ha encontrado eco entre distintos sectores de la sociedad civil, analistas políticos y ciudadanos comunes, que coinciden en que el país atraviesa una profunda crisis institucional que demanda voces valientes y comprometidas con la verdad.
Una tradición de denuncia moral
No es la primera vez que la Iglesia Católica alza la voz en momentos cruciales de la vida nacional. En contextos históricos como la crisis postelectoral de 2017 o el golpe de Estado de 2009, el clero también emitió pronunciamientos firmes, abogando por la paz, la justicia y el respeto a la voluntad popular.
En esta ocasión, sin embargo, el tono ha sido especialmente duro y directo, dejando claro que, para los líderes religiosos, Honduras vive bajo una fachada democrática que encubre mecanismos de exclusión, represión y corrupción sistemática.
“Lo que tenemos no es un Estado democrático, sino un pacto de impunidad disfrazado de gobierno popular”, concluyó el mensaje, dejando entrever que el rol de la Iglesia no será el silencio ante lo que consideran una grave desviación del ideal republicano.





