Gabriela Castellanos advierte sobre preocupantes irregularidades en el gasto público mientras el sistema hospitalario sigue en crisis.
Tegucigalpa, 7 de agosto de 2025 – La lupa del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) vuelve a enfocarse sobre el sistema de salud hondureño. La directora ejecutiva del ente, Gabriela Castellanos, reveló que se han abierto líneas de investigación relacionadas con presuntas irregularidades en el uso de fondos públicos dentro de la Secretaría de Salud, luego de que se detectaran “gastos impresionantes” en algunas partidas presupuestarias.
Aunque Castellanos se abstuvo de brindar detalles precisos sobre las investigaciones en curso, dejó claro que los hallazgos preliminares son alarmantes. “Sí hay gastos impresionantes en líneas presupuestarias que nos preocupan profundamente”, expresó ante medios de comunicación, en el marco de una evaluación nacional del sistema hospitalario.
La funcionaria subrayó que el CNA mantiene la reserva habitual que exige el rigor técnico en este tipo de procesos, y que cualquier pronunciamiento público tendrá lugar una vez concluidas las investigaciones. “Tendría yo que finalizar líneas de investigación a lo interno del CNA para poder pronunciarme, si no sería totalmente incorrecto hacerlo”, indicó Castellanos, con firmeza institucional.
Deficiencias persistentes en el sistema hospitalario
Durante su comparecencia, Castellanos expuso que las observaciones del CNA no solo se basan en el análisis contable y presupuestario, sino también en un monitoreo a nivel nacional del funcionamiento del sistema hospitalario. En este sentido, afirmó que, pese a algunas mejoras puntuales, la situación general de los hospitales sigue siendo crítica.
“Hemos hecho una evaluación nacional en los 33 hospitales del país y vemos las carencias”, dijo. Entre las principales deficiencias destacan la escasez de medicamentos, la falta de equipos médicos esenciales y el déficit de personal especializado. Aun cuando se han identificado fortalezas en algunos centros de atención, los reclamos ciudadanos sobre la calidad del servicio siguen siendo constantes.
“Sí, hemos dicho que hay cosas que han mejorado, pero por supuesto el paciente se queja aún en el trato y por supuesto en la carencia de medicamentos, de equipo y de personal médico”, señaló Castellanos, haciendo eco de las denuncias que a diario llegan desde diversos puntos del país.
Transparencia bajo presión
El CNA ha venido fortaleciendo su rol de veedor del uso de los recursos públicos en los últimos años, convirtiéndose en una de las pocas instituciones que mantiene independencia frente al poder político. Las revelaciones sobre la Secretaría de Salud, liderada actualmente por Carla Paredes, podrían convertirse en uno de los escándalos más sonados si se confirman actos de corrupción o malversación.
Aunque Castellanos evitó señalar a funcionarios específicos mientras las pesquisas avanzan, el hecho de que los cuestionamientos provengan de una revisión estructural del sistema hospitalario, y no de una simple auditoría contable, amplía la magnitud del posible problema.
Por el momento, el CNA mantiene bajo estricta reserva los nombres de los responsables y las cifras específicas involucradas, en tanto avanza el proceso de verificación y cruce de información. No obstante, las declaraciones de su directora ejecutiva han encendido las alarmas en distintos sectores de la sociedad civil.
Exigencias de rendición de cuentas
Organizaciones sociales, gremios médicos y ciudadanía en general han exigido en reiteradas ocasiones mayor transparencia en la administración de los recursos destinados a salud. La crisis hospitalaria no es un tema nuevo: falta de insumos básicos, camas insuficientes, listas de espera interminables y servicios colapsados forman parte del panorama que durante años ha sido denunciado.
En ese contexto, los “gastos impresionantes” detectados por el CNA no solo generan indignación, sino también la esperanza de que finalmente se deslinden responsabilidades.
“Vamos a ser firmes y responsables en nuestro trabajo. No se trata de emitir opiniones prematuras, sino de llegar a conclusiones sustentadas que permitan corregir el rumbo y sancionar si es necesario”, concluyó Castellanos.
Mientras tanto, la ciudadanía aguarda respuestas concretas, y la Secretaría de Salud —bajo la dirección de Carla Paredes— enfrenta una creciente presión para aclarar el destino de los recursos públicos y garantizar servicios dignos a la población.





