Muerte de Brayan Díaz abre nuevo cuestionamiento al actuar policial en Atlántida
La Ceiba, Atlántida. — Una nueva polémica sacude a la Policía Nacional luego de que un ciudadano, identificado como Brayan Amauri Díaz Zuleta (29), perdiera la vida tras recibir un disparo de arma de fuego mientras se encontraba bajo custodia en la posta policial de San Juan Pueblo, La Masica, departamento de Atlántida.
El hecho se registró en horas tempranas de la mañana de este lunes, exactamente a las 6:58 a. m., dentro del área de celdas de la estación policial, donde Díaz permanecía detenido tras haber sido arrestado por supuesta tenencia de cocaína. Según las primeras versiones, un agente de la institución abrió fuego contra el joven, ocasionándole una herida grave que más tarde resultaría fatal.
Falleció en hospital tras ser baleado en la posta
De inmediato, Díaz fue trasladado de urgencia al Hospital General Atlántida de La Ceiba, donde los médicos de turno intentaron salvarle la vida. Sin embargo, pese a los esfuerzos, el joven falleció a causa de la profundidad de la herida provocada por el disparo.
La noticia rápidamente desató indignación entre familiares, pobladores y organizaciones de derechos humanos, quienes cuestionan la reiterada violencia de parte de elementos policiales en hechos similares.
Agente bajo custodia e investigación
Tras conocerse el deceso, la Policía Nacional confirmó que el agente involucrado fue detenido de inmediato, se le decomisó su arma de reglamento y posteriormente fue remitido al Centro Integrado de La Ceiba, donde quedó a disposición de las autoridades competentes.
De manera paralela, la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) asumió el caso, con el fin de esclarecer las circunstancias exactas en las que ocurrió el disparo. El Ministerio Público confirmó que ya se abrió un proceso penal que incluye toma de declaraciones, revisión balística y recolección de pruebas en la escena.
«No debe quedar impune»
La institución policial, por su parte, anunció que se ha iniciado un proceso administrativo interno para determinar la responsabilidad del uniformado y garantizar que el hecho no quede en la impunidad, tal como ha ocurrido en ocasiones anteriores con casos de abuso de autoridad.
Diversos sectores han recordado que no es la primera vez que un ciudadano resulta muerto mientras se encontraba bajo custodia policial, lo que pone en tela de juicio los protocolos de actuación, así como la confianza ciudadana en una institución que se presenta bajo el lema “Servir y Proteger”, pero que con sucesos como este enfrenta un serio desgaste en su imagen.
Reacciones en Atlántida
El suceso ha generado consternación en San Juan Pueblo y en otras comunidades del litoral atlántico. Vecinos consultados manifestaron su temor y desconfianza hacia la Policía, señalando que «si alguien muere dentro de una celda, bajo resguardo del Estado, la responsabilidad recae en quienes tienen el deber de cuidar y no de disparar».
Por su parte, representantes de organizaciones defensoras de derechos humanos en La Ceiba exigieron una investigación exhaustiva y transparente, con sanciones ejemplares en caso de comprobarse la culpabilidad del agente.
Un reto para las instituciones
El caso de Brayan Amauri Díaz Zuleta se suma a la lista de incidentes donde miembros de la Policía Nacional han sido señalados por uso excesivo de la fuerza contra personas bajo custodia. Expertos en temas de seguridad subrayan que estas situaciones evidencian la necesidad de reformas profundas en los mecanismos de control interno, así como en los programas de formación de los agentes.
La muerte de Díaz no solo deja un vacío en su familia, sino que revive el debate nacional sobre el papel de la Policía en Honduras y la urgencia de fortalecer la supervisión civil y judicial sobre sus actuaciones.





