TEGUCIGALPA.— En 2025, el lempira hondureño se ha convertido en la moneda más devaluada de Centroamérica, con un descenso acumulado de 3.11 %, al pasar de L 25.3800 a L 26.1712 por dólar. Este fenómeno contrasta con la relativa estabilidad o apreciación observada en países vecinos como Costa Rica, Guatemala y Nicaragua .
Repercusiones en la vida cotidiana
La devaluación del lempira tiene efectos directos en el costo de vida. Entre enero y abril de 2025, la inflación acumulada fue del 2.19 %, superior al 1.69 % del mismo período de 2024, lo que evidencia el impacto del deslizamiento cambiario sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) .
Un claro ejemplo del efecto tangible se observa en el alza de la canasta básica: para un hogar de cinco personas, el costo mensual pasó de L 12 423.90 a L 12 770.20, un incremento de L 346.30 en apenas cuatro meses.
Análisis de los expertos
El expresidente del Banco Central, Manuel Bautista, advierte que la devaluación encarece las importaciones, especialmente si se usan materias primas extranjeras, y estima que su incidencia en la inflación puede llegar hasta un 50 % .
Otros analistas, como Amparo Canales, expresidenta del Colegio Hondureño de Economistas, coincidían en que no se buscaba un control rígido del tipo de cambio, sino que este reflejara condiciones de mercado. Se proyectaba una devaluación total del 4 % para el cierre de 2025, lo que implicaría un tipo de cambio cercano a L 26.3952 por dólar . Incluso algunos expertos de prensa anticipaban un posible impacto de hasta 6 % .
Coyuntura y fundamentos económicos
El apoyo técnico y financiero del FMI parece estar rindiendo frutos: según un informe del organismo, la economía hondureña está mostrando señales de reequilibrio, con inflación contenida, reservas internacionales fortaleciéndose y condiciones cambiarias más estables .
De hecho, datos recientes muestran que el tipo de cambio promedio en julio alcanzó L 26.2888 por USD, el nivel más alto registrado en estos últimos años y representa un aumento de 6.15 % frente al año anterior . No obstante, durante el mes de julio hubo días de apreciaciones temporales, posiblemente motivadas por ingresos extraordinarios en divisas (remesas, café, endeudamiento externo), que ayudaron a frenar la devaluación .





