La diputada Lissi Matute Cano,rechazó las declaraciones de Redondo, pero qué podemos esperar de los que dicen que 8×5 es 35
Tegucigalpa, 21 de agosto de 2025 – El presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, generó controversia al minimizar la magnitud de la reciente caminata convocada por las iglesias Católica y Evangélica, al afirmar que solo entre 5,000 y 6,000 personas participaron, y no decenas o centenas de miles como sugieren múltiples imágenes y testimonios.
Las declaraciones que desataron la disputa
Durante la sesión legislativa del martes 20 de agosto, Redondo sostuvo que la asistencia en Tegucigalpa y San Pedro Sula fue muy inferior a lo que se ha difundido públicamente. “No fueron 500,000 personas (…), lo que hubo fue aproximadamente 5,000 a 6,000 personas aquí en San Pedro Sula, y un número similar aquí en Tegucigalpa”, afirmó, subrayando que “no hay que mentir” sobre la cifra real.
Reacción de la oposición: “Matemáticas no son su fuerte”
La diputada Lissi Matute Cano, del Partido Nacional, rechazó las declaraciones de Redondo y lo acusó de querer desvirtuar la trascendencia del evento. “Ustedes vieron las cifras que sacaron los entes oficiales del Estado, pero qué podemos esperar de los que dicen que 8×5 es 35 (…), las matemáticas no son su fuerte, el mundo entero fue testigo de la magnitud y de lo apoteósico que fue esa marcha”, declaró, según reportes de Radio América.
Contexto de la caminata: más allá de una marcha religiosa
La movilización se llevó a cabo el 16 de agosto, con un llamado conjunto de la Iglesia Católica y la Confraternidad Evangélica. El objetivo fue promover la democracia, la estabilidad y el respeto al proceso electoral frente a la creciente desconfianza ciudadana. Subrayaron que la convocatoria era ciudadana y espiritual, sin fines partidarios, y pidieron que no se portaran banderas ni atuendos partidarios.
Entre fe, política e incertidumbre
La declaración de Redondo parece situarse en una estrategia política del oficialismo para minimizar la importancia del evento y contrarrestar su impacto simbólico y mediático. Por su parte, la oposición y líderes sociales subrayan que aquel fue un acto genuino de expresión ciudadana y espiritual, con un alto contenido cívico.





