22 de agosto de 2025 – Tegucigalpa, Honduras
El futuro económico de Honduras podría enfrentar una de sus crisis más significativas si se concreta la eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los migrantes hondureños en Estados Unidos. El abogado y especialista en temas migratorios, Ilich Cornejo, advirtió que la cancelación de este beneficio migratorio podría reducir en hasta 1,000 millones de dólares anuales los ingresos familiares por concepto de remesas, cifra que equivale a más de 26,000 millones de lempiras.
“Estamos hablando de un impacto gigantesco. El año pasado Honduras recibió alrededor de 10,000 millones de dólares en remesas. Si esos 50,000 compatriotas que hoy cuentan con el TPS son retornados, la reducción rondaría los 1,000 millones de dólares menos en divisas que dejarían de entrar al país”, subrayó Cornejo.
Remesas: el pilar de la economía hondureña
Según el especialista, las remesas no solo representan un ingreso vital para miles de hogares, sino que constituyen el 25% del Producto Interno Bruto (PIB), una proporción que supera a industrias como la maquila, el cacao o el sector textil. “El impacto es inmenso porque estas transferencias familiares son el sostén principal de la economía hondureña. Sin ellas, la estabilidad financiera del país se vería comprometida de manera grave”, recalcó.
Durante 2024, Honduras recibió más de 9,700 millones de dólares en remesas, recursos que no solo se destinan al consumo, sino que también dinamizan sectores como la construcción, la educación y el comercio local. La posibilidad de una reducción drástica en este flujo amenaza con paralizar múltiples áreas de la economía.
Retorno masivo y nuevas presiones sociales
Cornejo también recordó que en Estados Unidos residen aproximadamente dos millones de hondureños, de los cuales 1.2 millones están en condición irregular. “Si llegaran a regresar masivamente esos migrantes, no solo hablamos de un golpe económico por la pérdida de remesas, sino de una crisis social y laboral de grandes dimensiones. Honduras no está preparada para recibir a esa cantidad de personas sin oportunidades de empleo ni programas de reinserción”, señaló.
El escenario planteado incluye un aumento del desempleo, presiones sobre los servicios básicos y una creciente demanda de asistencia social. Además, la reducción de remesas limitaría el acceso a vivienda, alimentación y educación de miles de familias que dependen exclusivamente de esos ingresos.
Una amenaza a la estabilidad nacional
La advertencia de Cornejo refleja una preocupación creciente entre expertos y economistas sobre las consecuencias de la política migratoria de Estados Unidos en Honduras. La pérdida de hasta mil millones de dólares anuales en remesas no solo afectaría a las familias que dependen de ellas, sino también a la estabilidad macroeconómica del país, que ya enfrenta problemas estructurales como el desempleo, la inflación y la deuda pública.
“Estamos ante un panorama que podría redefinir el futuro económico de Honduras. La dependencia de las remesas es tan alta que cualquier reducción significativa se convierte en una amenaza directa a la seguridad económica y social del país”, concluyó el especialista.





