Comayagua, 28 de agosto de 2025.
La colonia Villa Universitaria de Comayagua vive sumida en un clima de miedo y desesperación. La inseguridad ha alcanzado un punto tan crítico que los propios vecinos decidieron colocar un rótulo en la entrada principal con un mensaje directo para los delincuentes: “No habrá disparo de advertencia”.
El letrero, que en pocos días se viralizó en redes sociales bajo la etiqueta #ComayaguaSinPaz, refleja el cansancio de una comunidad que ya no confía en la protección de las autoridades y que intenta, por sus propios medios, disuadir a los criminales que merodean la zona.
Un crimen que marcó a la colonia
El temor colectivo se intensificó tras el asesinato de los jóvenes ingenieros Fernanda Jiménez y Rubén Morales, ocurrido el 28 de marzo dentro de una vivienda alquilada en la misma colonia. Ambos fueron degollados por dos mujeres que, según la investigación policial, habían llegado con el pretexto de realizar una transacción vehicular. Las sospechosas fueron capturadas posteriormente, pero el hecho dejó una herida profunda en la población.
“Desde ese día ya nada volvió a ser igual”, comentó un vecino que prefirió no dar su nombre. “Antes nos sentíamos inseguros, pero después de ese crimen el miedo se convirtió en desesperanza. Nadie garantiza nuestra seguridad”.
Escalada de violencia y abandono
Lejos de disminuir, la criminalidad ha seguido en aumento. Los pobladores denuncian robos constantes, amenazas a mano armada y la presencia de individuos desconocidos rondando las casas.
Aunque la Policía Nacional anunció el refuerzo de patrullajes, los residentes aseguran que las medidas no son suficientes. “Los policías vienen unas horas y después se van, y nosotros quedamos a la deriva”, afirmó otro habitante.
La situación también afecta a los estudiantes universitarios que alquilan en el sector. Muchos ya han optado por mudarse a otros barrios o ciudades, temiendo convertirse en víctimas.
Peticiones urgentes de intervención
Organizaciones de derechos humanos locales se sumaron a las voces de alarma, pidiendo a la Secretaría de Seguridad declarar a Villa Universitaria como “zona prioritaria de intervención”. Proponen la instalación de cámaras de vigilancia, retenes policiales permanentes y mayor iluminación en las calles.
“El rótulo colocado por los vecinos no es un acto de confrontación, es un grito desesperado por auxilio. La comunidad se siente abandonada”, expresó un representante de una ONG que da seguimiento a la violencia en Comayagua.
Entre el silencio y la incertidumbre
La tensión es palpable. Durante la noche, las calles quedan desiertas y el silencio solo acentúa la sensación de incertidumbre. Los vecinos temen que la violencia escale aún más y que nuevas tragedias enluten a otras familias.
El rótulo colocado en Villa Universitaria no solo advierte a los delincuentes, sino que también se ha convertido en un símbolo del hartazgo social frente a una crisis de seguridad que parece imparable en Honduras.





