Tegucigalpa.- La situación del empleo, la derogación del Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos y los recientes cambios en las relaciones internacionales con China mantienen en alerta a los hondureños y al sector empresarial. Mientras la economía nacional enfrenta crecientes desafíos, voces de distintos sectores coinciden en la necesidad de un cambio de rumbo político que garantice honestidad, Estado de derecho y seguridad jurídica.
El desempleo se ha convertido en uno de los problemas más graves del país. De acuerdo con cifras de organizaciones económicas y sociales, miles de hondureños no encuentran oportunidades laborales estables, lo que ha incrementado la migración irregular hacia Estados Unidos. La eliminación del TPS, que beneficiaba a más de 60 mil compatriotas radicados en territorio norteamericano, amenaza con agravar el panorama, ya que muchos retornados podrían engrosar las filas del desempleo.

El sector privado también ha expresado preocupación por la inseguridad jurídica y la falta de confianza en las instituciones. Empresarios han señalado que la ausencia de un marco claro que proteja las inversiones nacionales y extranjeras limita el crecimiento económico y desalienta nuevos proyectos de desarrollo.
La reciente apertura de relaciones diplomáticas y comerciales con China incertidumbre, que la falta de transparencia y la politización de estos acuerdos podría terminar afectando aún más la credibilidad del país ante el mundo.
Ante este escenario, líderes sociales, políticos y económicos coinciden en que Honduras necesita un cambio de gobierno que se base en la honestidad, el fortalecimiento del Estado de derecho y la construcción de un clima de seguridad jurídica que devuelva la confianza tanto a la ciudadanía como al empresariado.
El clamor por un futuro diferente se repite en las calles, en los foros académicos y en las reuniones empresariales. Para muchos hondureños, la prioridad no solo es generar empleo digno, sino también consolidar un sistema democrático donde las leyes se respeten y el desarrollo deje de ser una promesa incumplida.





