21 de octubre de 2025
El ambiente político hondureño vuelve a calentarse tras las recientes declaraciones de dos figuras que, en diferentes momentos, fueron pilares del Partido Libertad y Refundación (Libre). Jorge Cálix, excandidato presidencial, y Nelson Ávila, economista y exprecandidato, protagonizaron fuertes pronunciamientos que sacuden a la dirigencia de la organización fundada por el expresidente Manuel Zelaya Rosales.
Cálix, quien rompió con Libre para postularse de manera independiente, denunció públicamente un presunto plan interno del partido oficialista para desconocer los resultados de las próximas elecciones generales si no les resultan favorables. Según el político, existiría una estrategia “premeditada” para deslegitimar el proceso electoral en caso de derrota.
“He recibido información de que hay sectores dentro de Libre que no están dispuestos a reconocer los resultados si pierden. Es una amenaza directa a la democracia”, advirtió Cálix durante una entrevista en Tegucigalpa.
El exdiputado y líder político enfatizó que su campaña está enfocada en “defender el voto del pueblo” y aseguró que cuenta con el respaldo de ciudadanos cansados de “la confrontación y el autoritarismo”. Cálix insistió en que el Consejo Nacional Electoral (CNE) debe garantizar un proceso transparente, sin presiones políticas ni amenazas a los funcionarios electorales.
Nelson Ávila explica su distanciamiento de Libre
Mientras tanto, el economista Nelson Ávila, también exmiembro de Libre, reapareció en el debate político nacional con un tono más reflexivo. En recientes declaraciones, explicó las razones que lo llevaron a abandonar el partido con el que participó en las elecciones pasadas y del cual fue una de las voces más críticas.
Ávila afirmó que su salida fue producto de “una profunda decepción” con la manera en que se manejan las decisiones dentro de Libre, donde —según él— prevalece el personalismo y no la construcción colectiva.
Dos visiones, un mismo desencanto
Tanto Cálix como Ávila coinciden en que el proyecto político de Libre, que en su momento representó una esperanza de cambio, ha perdido rumbo y se alejó de las promesas iniciales de transparencia y justicia social. Aunque sus caminos hoy son distintos, ambos hacen eco de un sentimiento de inconformidad que parece expandirse entre sectores antes leales al partido.
En medio de un clima electoral tenso, las denuncias de Jorge Cálix y las críticas de Nelson Ávila podrían tener repercusiones directas en la percepción ciudadana sobre el oficialismo y sus métodos de conducción política.
A menos de dos meses de las elecciones generales, las palabras de ambos exliberales —convertidos ahora en disidentes de Libre— reavivan el debate sobre el futuro del país y la necesidad de consolidar una verdadera democracia pluralista en Honduras.





