Tegucigalpa, Honduras – 22 de octubre de 2025
Un reciente informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) expone una alarmante realidad sobre la situación socioeconómica de Honduras: el 40.1 % de la población vive en pobreza extrema, un reflejo de las profundas desigualdades que continúan empujando a miles de ciudadanos a migrar, principalmente hacia Estados Unidos.

El estudio, presentado en Tegucigalpa, identifica las causas estructurales de la migración hondureña, entre ellas la falta de empleo digno, la inseguridad ciudadana afectan de manera directa la estabilidad económica y social del país.
Pobreza y falta de empleo, motores de la migración
Según los datos de la OIM, de los 10 millones de hondureños en situación de pobreza, más de cuatro millones viven en condiciones extremas, mientras que 3.6 millones de personas tienen empleos asalariados, en su mayoría con bajos ingresos y sin garantías laborales.
El jefe de Programas de la OIM, Roberto Canizales, explicó que el informe ofrece una radiografía precisa sobre el perfil de las personas retornadas y las barreras que enfrentan al intentar reinsertarse en la economía nacional. “El estudio recoge información muy importante sobre las necesidades de quienes regresan al país. La mayoría forma parte de la población económicamente activa, pero enfrenta enormes brechas para acceder a empleos formales y de mejor calidad”, manifestó.
Recomendaciones para el desarrollo inclusivo
La OIM instó al Gobierno de Honduras a reforzar las alianzas público-privadas y promover la formación técnico-vocacional, especialmente en los sectores con mayor demanda de mano de obra. Además, recomendó implementar programas de certificación de competencias para personas retornadas y fortalecer las pequeñas y medianas empresas, que representan una de las principales fuentes de empleo en el país.
Brechas de género y desigualdad persistente
El informe también evidencia una marcada desigualdad de género en la participación laboral. Mientras el 73.9 % de los hombres participan activamente en el mercado de trabajo, solo el 40.9 % de las mujeres lo hace. La OIM señala que la falta de acceso a la tecnología y las responsabilidades domésticas no remuneradas son factores determinantes que explican esta brecha.
Las mujeres, además, están más expuestas a empleos informales y mal remunerados, una situación que se agrava en el caso de aquellas que han retornado al país tras migrar.
Desafíos pendientes
Pese a algunos avances en la generación de programas de apoyo e inclusión, la OIM advierte que Honduras enfrenta todavía retos estructurales que deben ser abordados de manera urgente. “No basta con generar oportunidades; es necesario que sean sostenibles, dignas y equitativas”, enfatizó Canizales.
El organismo internacional reiteró su disposición a seguir colaborando con las autoridades hondureñas y con el sector privado para fortalecer las políticas públicas orientadas a la reintegración laboral, la equidad de género y la reducción de la pobreza, con el objetivo de frenar la migración forzada y ofrecer a los hondureños un futuro con más oportunidades dentro de su propio país.





