Tegucigalpa, Honduras – 23 de octubre de 2025.
Lo que debería ser un derecho garantizado para quienes cotizaron durante décadas al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) se ha convertido en una dura prueba de paciencia, salud y dignidad. Cientos de derechohabientes, en su mayoría adultos mayores, denuncian diariamente las interminables filas, la falta de especialistas y la imposibilidad de obtener una cita médica o un medicamento.
Desde horas de la madrugada, las puertas de las clínicas del IHSS se llenan de ancianos con bastones, paraguas o sillas plegables, aguardando bajo la esperanza de conseguir una atención que rara vez llega. Algunos duermen frente al portón o llegan acompañados por familiares que los ayudan a resistir las largas horas de espera.
“Venimos todos los días y nos dicen lo mismo”
Entre los rostros cansados destaca el de Roger Laínez, de 71 años, quien asegura llevar más de una semana intentando obtener una cita para continuar su tratamiento de próstata. “Vine desde las tres de la mañana, con la esperanza de encontrar un cupo perdido, pero no hay. Todos los días nos dicen lo mismo, que vengamos mañana o pasado mañana. Para nosotros, los de la tercera edad, esto es más problemático porque uno hasta corre riesgos”, relató mientras aguardaba su turno con un sobre de análisis en la mano.
Laínez, como muchos otros jubilados, lamenta que la situación en el Seguro Social se agrava con el paso de los días. “Aquí uno viene sin comer, esperando un cupo perdido. Es desgastante física y emocionalmente”, añadió con resignación.
“Nadie le da solución a esto”
En otra esquina, Juan Carlos Mendoza, de 73 años, viajó desde Choluteca para intentar ser atendido por un urólogo. Sin embargo, se topó con la misma respuesta que muchos: “no hay cupos”. Con evidente frustración, explicó que cada visita le representa un gasto de al menos 200 lempiras solo en transporte.
“Tengo 73 años, vine a buscar al urólogo, pero no hay cupos. Ya no voy a venir, esto está demasiado difícil. Ahora regresaré hasta en enero a intentar de nuevo. ¡Nadie le da solución a esto! Ningún gobierno mejora el Seguro Social”, expresó, reflejando el desánimo generalizado entre los afiliados.
Citas inexistentes y falta de especialistas
Las denuncias coinciden: los afiliados no logran conseguir citas con especialistas, muchos de los cuales son escasos o ya no tienen cupos disponibles para el resto del año. Pacientes que buscan atención en áreas como urología, cardiología o medicina vascular aseguran que en algunos casos solo hay un médico disponible para toda una región.
“Nos dicen que la única doctora vascular ya no tiene citas hasta 2026. Entonces, ¿qué hacemos mientras tanto?”, cuestionó una paciente que prefirió no dar su nombre.
A la falta de personal médico se suma la escasez de medicamentos, otro de los principales reclamos de los derechohabientes. Muchos se ven obligados a comprar sus tratamientos en farmacias privadas, donde los precios duplican o triplican su pensión mensual.
Cotizan, pero no reciben atención
Los afiliados al IHSS insisten en que cada mes cumplen con sus aportes, pero los servicios que reciben no corresponden al esfuerzo de años de trabajo. “Uno paga puntual, pero aquí parece que no importa. Nos tratan como si estuviéramos pidiendo limosna, cuando lo único que queremos es atención médica”, afirmó otro paciente que llevaba más de cinco horas en la fila.
El descontento entre los jubilados es cada vez más visible. Algunos proponen organizar protestas o presentar denuncias formales ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CONADEH), ante lo que consideran una “crisis humanitaria silenciosa” dentro del sistema de seguridad social.





