Tegucigalpa, 25 de octubre de 2025 — La congresista estadounidense María Elvira Salazar (Rep-FL) volvió a colocar la atención internacional sobre el proceso electoral que se aproxima en Honduras, al afirmar que la cúpula de las Fuerzas Armadas de Honduras (FF. AA.) habría “levantado la máscara” y estaría apoyando abiertamente al Partido Libertad y Refundación (Libre) y al candidato Roosevelt Hernández, en lo que ella describe como un intento de instaurar una “constituyente chavista-castrista”.
Acusaciones de Salazar
Salazar expresó su preocupación en un mensaje difundido a través de su cuenta en X (antes Twitter), donde señaló que “la cúpula militar se ha quitado la máscara y ahora respalda el proyecto socialista de Libre”.
La congresista agregó que el apoyo militar —según su lectura— no solo representa una traición a la Constitución hondureña, sino también un “intento de golpe encubierto” con miras a perpetuar la izquierda en el poder.
En ese contexto, Salazar afirmó: “Honduras no necesita dictadores ni caudillos. El socialismo es miseria y represión. No se dejen engañar”.
El acto que genera controversia
La polémica surgió tras la petición del general Hernández, en su rol de Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF. AA., de que Consejo Nacional Electoral (CNE) entregue copia de las actas de las elecciones generales.
Ante esa solicitud, la presidenta del CNE, Ana Paola Hall, calificó el pedido de “injerencia”. En un comunicado dijo que la petición verbal del responsable militar estaba “al margen” de la Constitución, señalando que el órgano electoral tiene la facultad excluyente de llevar adelante el escrutinio y la publicación de resultados.
Por su parte, Edmundo Orellana, ex ministro de Transparencia, indicó que la solicitud “insólita” aumentaba la tensión en un escenario electoral ya conflictivo y generaba mayor incertidumbre sobre la transparencia del proceso.
Contexto político y militar
La intervención declarada de la congresista Salazar marca un punto de tensión adicional en la escena política hondureña, justo cuando el país se prepara para unas elecciones generales en 2025. Dentro de ese escenario, la relación entre poderes civiles, electorales y militares cobra una especial relevancia.
Mientras tanto, la petición del general Hernández a la CNE —que algunos sectores interpretan como un intento de inserción militar en el proceso electoral— ha generado críticas tanto dentro como fuera del país. Salazar aprovecha ese episodio para denunciar que las fuerzas armadas —o al menos sus altos mandos— podrían estar inclinándose hacia un proyecto partidario, lo que según ella representa un quiebre institucional.
Consideraciones finales
El país se encuentra en una fase de alto voltaje político, en la que las acusaciones sobre la imparcialidad militar, el control del proceso electoral y la eventual concentración de poder adquieren mayor peso. La intervención de un actor externo —la congresista Salazar— refleja también el interés internacional por el devenir de Honduras y por la institucionalidad democrática.
En definitiva, la acusación de Salazar no solo pone en el centro del debate al general Hernández y a la cúpula militar, sino que abre una discusión más amplia sobre la autonomía del sistema electoral, el rol de las instituciones armadas y la sombra de modelos políticos regionales que se han convertido en referencia (positiva o negativa) para varios países de América Latina.
El proceso electoral de 2025 en Honduras será observado de cerca, y los movimientos de las fuerzas armadas y del candidato Roosevelt Hernández podrían convertirse en elementos decisivos para la confianza pública en los resultados.





