Una jornada deportiva que muchos esperaban con entusiasmo terminó en tragedia para una familia capitalina. Edwin Reniery Avilés, de 44 años, falleció la noche del martes luego de sufrir un presunto infarto minutos después de concluir el compromiso entre la Selección de Honduras y Costa Rica.
Según relataron sus familiares, Avilés veía el encuentro desde su vivienda en la colonia Villa Nueva, en el sector norte de Tegucigalpa. La emoción del partido mantuvo en tensión a miles de hondureños, y entre ellos, el aficionado que disfrutaba el duelo desde la sala de su casa.
Al finalizar el encuentro, Edwin comenzó a presentar un fuerte malestar de manera repentina. Alarmados, sus parientes intentaron asistirlo de inmediato y lo trasladaron al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de La Granja. No obstante, al llegar al centro asistencial, los médicos confirmaron que ya no contaba con signos vitales.
Las primeras valoraciones médicas apuntan a un infarto fulminante. Sin embargo, la familia expresó sorpresa ante el diagnóstico, pues aseguran que Edwin Reniery Avilés no padecía enfermedades crónicas ni antecedentes cardíacos conocidos. Estas dudas llevaron a que el cuerpo fuera remitido a Medicina Forense del Ministerio Público, donde se realizará la autopsia que determinará las causas exactas de su muerte.
Este trágico caso se suma a otros episodios similares registrados en el país y la región, donde la carga emocional de los partidos de fútbol ha sido vinculada a eventos cardíacos repentinos, incluso en personas aparentemente saludables.
La familia Avilés, sumida en el dolor por la inesperada pérdida, pidió respeto a su duelo y agradeció las muestras de solidaridad que han recibido en las últimas horas.





