Tegucigalpa, Honduras | 26 de enero de 2026
Las finanzas públicas de Honduras enfrentan un escenario complejo al inicio de la nueva administración, marcado por una baja ejecución de préstamos externos y un elevado nivel de endeudamiento que presiona la liquidez del Estado. Así lo advirtió el expresidente ejecutivo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Dante Mossi, quien señaló que estos factores representan uno de los principales desafíos para las nuevas autoridades financieras del país.
Mossi explicó que uno de los problemas más graves identificados, y ampliamente analizados por la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), es el manejo de la deuda pública, especialmente aquella contraída para financiar proyectos que no alcanzaron niveles adecuados de ejecución.
“El problema más serio que tuvo esta administración fue los bajos niveles de ejecución de las obras contratadas con estos préstamos. Se adquirieron compromisos, pero muchos proyectos no avanzaron al ritmo esperado”, afirmó el exfuncionario del BCIE.
Según Mossi, al igual que otros gobiernos al inicio de su gestión, la administración saliente recurrió a préstamos de apoyo presupuestario, recursos que se desembolsan directamente a la Tesorería General de la República para cubrir gastos corrientes y obligaciones inmediatas.
“Lamentablemente se repite el viejo vicio de dejar que el que venga atrás empuje y pague las cuentas pendientes. Eso es algo que Honduras ha visto en distintos cambios de gobierno”, cuestionó.
El economista también se refirió a las declaraciones del ministro de Finanzas saliente, Christian Duarte, quien aseguró públicamente que dejaba una disponibilidad de caja cercana a los 5 mil millones de lempiras. No obstante, Mossi puso en duda que ese monto sea suficiente frente a las obligaciones pendientes.
“Ya escuchamos que existen numerosos pagos por realizar. Cuando se suman esos compromisos, queda claro que la caja no es tan holgada como se quiere presentar”, sostuvo.
En ese contexto, Mossi advirtió que los primeros meses serán especialmente difíciles para el próximo titular de Finanzas, Emilio Hércules, quien deberá enfrentar una etapa de ajustes y revisión exhaustiva de las cuentas del Estado.
“La caja va a estar apretada. El nuevo ministro va a tener que revisar cuentas, priorizar pagos y, como se dice popularmente, raspar de donde se pueda para cumplir con las obligaciones inmediatas”, apuntó.
Ante este panorama, el expresidente del BCIE recomendó a las nuevas autoridades financieras gestionar apoyo de largo plazo con los bancos multilaterales de desarrollo, con el objetivo de obtener recursos frescos que permitan aliviar la presión de corto plazo.
“Se necesita dinero nuevo, de largo plazo, que ayude a pagar el pasivo circulante y a ordenar las finanzas públicas sin asfixiar la operatividad del Estado”, enfatizó.
Mossi subrayó además que una de las prioridades dentro de las cuentas por pagar debe ser el sector eléctrico, al considerar que su situación financiera representa un riesgo estructural para la economía nacional.
“El tema eléctrico está generando un problema grave. Si no se atiende de manera ordenada, seguirá drenando recursos y complicando aún más el inicio de la nueva gestión”, alertó.
Finalmente, el analista señaló que los procesos de transición siempre implican dificultades, ya que el nuevo Gobierno debe asumir compromisos adquiridos en las últimas semanas de la administración saliente, muchos de ellos derivados de contratos firmados a última hora.
“Tomar control de todas las cuentas, pagos y deudas heredadas no es sencillo, pero es indispensable para evitar que la presión financiera se agrave aún más”, concluyó.





